viernes, 14 de noviembre de 2008

19) Punto Final


Aquella tarde llovió como nunca. Solo cinco personas orando frente al ataúd. Juan estaba en silencio, estaba casi petrificado mirando como segundo tras segundo iba bajando la caja de madera que protegia a su amada. Frente suyo estaba el padre de Jenny, quien tenía puesto unos anteojos ahumados que impedían se observara su cara de impotencia.

El sacerdote dio su bendición y todo quedó en silencio. Juan se acercó al ataúd sin importarle quien lo mirara. Le dio un beso a la lapida y se fue a su automóvil. Estaba a punto de marcharse cuando fue detenido por el padre de Jenny - Solo quiero que sepas que tu no tuviste la culpa de nada, y si realmente la amas aún estas a tiempo. Cambia de vida si quiera por ella, no te dejes ganar tu eres mas fuerte que todos tus problemas juntos, si no pronto voy a tener que ver nuevamente esta escena.

Juan se quedó sorprendido pues jamás se llevó bien con el padre de Jenny. Asintió con la cabeza, prendió un cigarrillo e inicio el viaje de regreso a su casa. Al llegar entra en silencio por la puerta principal. Ahí esta su padre, su madre y también su hermana. Lo esperaban en la sala, pero el ni les dirige la mirada y va de frente a su cuarto. Cierra con llave y comienza a romper uno por uno los recuerdos que le quedaban de Jenny, abre sus cajones y saca todas sus cosas. Las mete en un par de mochilas un poco grandes y baja ya con todo su equipaje.

Su madre lo observa y le da su bendición, su hermana lo besa en la mejilla. Su padre como nunca llora abrazándolo, pensando en que parte de la culpa la tuvo el por querer formar un hijo a su molde, por no dejarlo ser. La puerta se cierra y Juan sale caminando por en medio del inmenso jardín. Se detiene un momento, es la primera vez que el aroma del aire le sabe a libertad. Una paloma blanca se detiene a sus pies, el se le queda mirando y luego la espanta con un gesto brusco mientras que prosigue su camino.
Llega a La Punta, el camino a sido largo pero el ni lo ha sentido. Camina por el muelle y divisa su objetivo. Habla con la guardianía y pasa. La madre de Jenny le permitió quedarse por unos días en el velero de la familia. Entra y tira su mochila, se hecha en un sleeping bag, todo sigue intacto como antes. Recuerda. Empiezan nuevamente los recuerdos, aquella buena época que vivió con su gran amor y se lamenta no haberla aprovechado el doble. Acaba de despertar del sueño en el que siempre vivió, y se da cuenta que ni el dinero, ni las relaciones ni el poder significan todo.
Sale a la punta del velero y observa el atardecer, esta tranquilo todo, respira fuertemente para sentir con todo la brisa marina.

Llora un poco y coge un papel. Solo le queda escribir: “Es difícil creer que tienes todo, pero pregúntate, ¿de qué te sirvió todo eso?. Tu corazón siempre sufrió aunque tu por fuera eras tan duro, ¿por qué no aceptaste que tu alma se estaba destrozando?. Tu nunca descubriste la verdad, la verdad siempre saltó a tu vista dándote dolor cada día mas. Por cada minuto de tu vida a alguien tu dañabas y ahora todo ha dado un giro y tu botas mil lágrimas. Tu problema fue que le tenías miedo a la verdad, miedo de caer y no levantarte, miedo de que tu sueño se volviera en pesadilla, miedo de vivir la realidad. Eso siempre estuvo mal. Si querías llorar lo hubieras hecho, si querías reír también. Ahora ya es muy tarde”

No se que pasó con el luego de estar en ese lugar. Algunos dicen que murió a los días, otros que se fue lejos siguiendo su sueño de mochilear por el mundo. Lo único que si es cierto es que tu vida necesitaba mucho antes tener un punto final.

Pienso en ti mi alma gemela y sonrío. Se que es lo que debes estar haciendo. Por lo menos yo te acompaño desde este mi lugar con el pensamiento, y un libro. Al fin y al cabo, y si bien no aparecí en ningún pasaje extraordinario de tu vida fue porque yo siempre fui tu otro yo, el que tus padres quisieron que seas, el que Giordi detestó, el que Adriana amo mas, con el que Jenny jamás hubiera muerto.

Pero se también alma gemela que este mundo me da tanto miedo como a ti, porque cada día aparece un problema nuevo en mi vida, una chica nueva, dinero, drogas, sexo o alcohol, que se yo, cosas que como tu quiero librármelas pronto para poder vivir también mi sueño. La batalla aun es larga y muy dura, la única diferencia es que yo aún no estoy rendido.

18) Por Siempre



El día avanza y la marea esta calmada. Jenny entra a su cuarto y ve que esta sola, tan sola como Juan le decía que se sentía en su ausencia. Piensa y no sabe que es lo que le sucede. Ella lo quiere, pero sabe realmente para que volvió a Lima. Solo quiso ir allí para despedirse de sus seres queridos.

Ella esta ahí parada en su cuarto, ve el único cuadro del recuerdo que quedó de estar con Juan, luego de la última pelea. Coge el teléfono y lo llama – Ven amor, te tengo una sorpresa. – Joan la escucha de lo mas normal, no sabe por la depresión que pasa ella. Ella piensa y se pone a llorar, ya había pasado mas de un mes desde que llegara a Lima y ni una sola vez habían hecho el amor.

Ella se da cuenta que el no la desea como mujer, o puede que este equivocada y tan solo es el temor que el tiene de hacerle algún daño. Ella piensa que nunca podrá darle hijos ni a el ni a ningún otro hombre. Las fuerzas se le acaban y tan solo quiere terminar.

Adriana tampoco está cerca para ayudarla. Se fue a Europa de la nada para saludar a su papá y de paso para ir a donde Giordi. Ella lo comprende, pero se siente como si fuera un estorbo para todos los que están a su alrededor. Juan dejó la Universidad o mejor dicho lo botaron, y solo le dijo que desaparecería por buen tiempo de Lima que lo asfixiaba. Le propuso irse con ella lejos de todos y cuidarla y disfrutar cada instante del resto de vida. Pero ella ya no quería luchar mas. No quería ir con Juan sintiéndose un estorbo. Quería que el se olvide de ella y que reinicie su vida sea en Lima la horrible o en la linda Europa.

No aguanta mas. Entra al baño y encuentra un frasco con calmantes, lo abre con calma y empieza a ingerir una por una las pastillas en su organismo, un poco de agua y cae desvanecida en su cama mientras que siente como su espíritu sale de su cuerpo y se eleva a los cielos.
Juan llega y encuentra todo muy tranquilo. La llama y no responde. Sube al cuarto corriendo como presintiendo el desenlace que se venía. Entra al cuarto y se queda frío ante esa escena. Su amada tirada en la cama sin respiración, ni pulso ni nada. Llama a Alerta Médica. Los médicos llegan muy tarde. Ella ya está lejos.

jueves, 13 de noviembre de 2008

17) El Retorno



Juan está sentado en la sala, no hay nadie en casa por lo que puede aspirar algunas líneas de coca. Lo acompaña un cigarrillo en la mano derecha y un vaso de vodka puro a la izquierda. Piensa por un momento que lo mejor hubiera sido morir en el choque de días atrás. El teléfono suena, no quiere contestar. Vuelve a sonar y ante la insistencia intenta pararse en el estado alcoholizado en el que estaba, cae al piso. El teléfono no deja de sonar, el se levanta y contesta de mal humor -¿Carajo quien es? – Contesta el.
- Hola Juan. ¿reconoces mi voz?
- Jenny, ¿eres tu?. El no podía creerlo. Hace tanto que no sabía de ella.
- Estas tomando Juan. Tu voz te delata, espero no sea así. En fin, solo llamaba para informarte que mañana vuelvo a Lima.

Ella no le da tiempo de decir nada mas. Se corta la llamada. Por un momento el piensa que todo es producto de su imaginación. Era imposible que fuera Jenny, y si lo era significaba una gran alegría pero a la vez una gran preocupación, mas no podía dejarse ganar por los temores. El tiempo había pasado, el seguía siendo el mismo drogadicto de siempre, ella se supone que con el programa de desintoxicación al que entro había cambiado. Sin embargo lo que mas le preocupaba era el tono de voz de Jenny. Sabía que algo sucedía pero no quería presentir nada. Prefería creer que dentro de un día todo volvería a ser como antes.

Al día siguiente esta en la puerta de llegada de internacionales parado. El Jorge Chávez está repleto como siempre. Ellos están esperando a su amiga, Adriana y Juan siempre fieles. Minutos antes habían estado tomando un café en el segundo nivel mientras observaban como llegaban los vuelos. Era gracioso ver la cantidad de peruanos que viajaban con la intención de no volver mas al Perú así como los shows artísticos que se armaban fotografías, abrazos y besos, lagrimas, un grito de no te vallas aquí te espero. Ambos chicos se burlaban.

Adriana le contó a Juan que días antes estuvo en ese mismo lugar con Giordi pues se había ido a Italia, su padre lo había mandado lejos, lejos de los vicios que cada día lo corrompían mas. Juan se quedó tranquilo pues no sabía nada de su amigo desde el día del accidente, creía que había muerto y que nadie le quiso decir nada para evitar una fuerte depresión.

Las horas avanzaban, ambos están emocionados por ver a la niña de su vida. Adriana le pide que tenga paciencia y que por nada en el mundo le diga a Jenny los encuentros fortuitos que tuvieron en su ausencia. Sin embargo ella no se aguanta y le roba un beso diciéndole que será la ultima vez que prueba sus labios hasta que por lo menos Jenny vuelva a desaparecer de Lima. Lo único que si le advierte que se llevará una no muy grata sorpresa.

Juan se desespera quiere saber cual es esa no muy grata sorpresa. Sigue observando, mirando fijamente cada persona que sale por la puerta pero de Jenny nada. - ¿Qué pudo haber pasado? – Se pregunta, esta a punto de llorar.

Repentinamente una mano lo toca por la espalda - ¿Disculpa muchacho, ¿sabes donde puedo ver las estrellas y el mar juntos, al sol y a la luna a la vez, un eclipse de amor? – Juan no necesita escuchar mas, voltea y la besa con fuerza. Jenny ha vuelto.

Luego se separa y se queda atónito. Es imposible que sea ella. ¿Por qué a ella?. No era posible, se queda callado y no dice ni una palabra. Suben al auto de Juan. Les dice a las dos amigas que vallan atrás el quería estar solo adelante. Quería llorar y decirle al mundo por que tenía esa maldita suerte.

El viaje a La Molina se hacía infinito. El mira a su chiquilla por el espejo retrovisor. Sigue igual de preciosa. El gorrito que le cubre lo que en algún momento estuvo poblado por una linda cabellera le da un toque de dulzura. Reacciona y piensa que no debe ser tan malo. Ahora ella necesita mas que nunca de su ayuda, no puede dejarla y no lo hará. No deja de maldecir al destino que es tan cruel con algunas personas. El debería ser el calvo, el debería tener cáncer, el debería morir mañana y llevarse al infinito toda la porquería de vida que siempre tuvo.

16) EL Accidente


El nuevo BMW de papá va a toda velocidad. Juan está manejando como loco. No tiene brevete ni la tarjeta de propiedad. Se dirige a Costa Linda, hay una fiesta de la Universidad. Entran al circuito de playas. Con el va Giordi. Han fumado demasiada marihuana. Llegan al lugar, ven a la gente y desisten entrar – Mejor hacemos piques por la playa mientras aspiramos nuestra rica vitamina – Le dice Giordi. Juan acepta y acelera con todo haciendo chillar las llantas de su vehículo. Les encanta la adrenalina.

Dan vueltas por todas la Costa Verde a la par que fuman un wiro. Se le cierran los ojos y ahora los abre. Se mete en sentido contrario y ya nada puede hacer. Choca contra uno de los cerros. Cae sobre el timón, el airbag no sirve de mucho, un fuerte ruido y el cierra los ojos.

Los vuelve a abrir. Ahora ve a médicos curándole una herida en su cabeza. Su ropa está manchada de sangre, a su lado esta su madre llorando. Ella se ha dado cuenta que su hijo esta drogado, por un momento el piensa que de repente es que ha matado a alguien. El miedo le invade, quiere pararse de esa camilla y salir corriendo. No encuentra a Giordi, de repente y su amigo es el que ha muerto, mejor es cerrar los ojos de nuevo.

Siente un rayo de sol chocas con su rostro, ya es de día y su padre está frente a el diciéndole que se largue, que no lo quería ver. El esta en silencio pero actúa sin pensarlo dos veces, coge un poco de dinero y sale corriendo no sabiendo cuando volverá. A los dos días vuelve a casa, una vez mas su padre lo ha perdonado.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

15) Sobredosis



Esa Semana Santa aprovechando el feriado largo aprovecharon en ir a distraerse un rato. Ahí estaba en el auto los de siempre: Giordi, Juan y Adrianita además de un nuevo miembro de la pandilla conocido como “Dooguie”. Su destino era el km. 47.5 de la Panamericana Sur, exactamente el balneario de Punta Hermosa. Tenían dentro del auto suficiente vitaminas para ellos como para armar la pichanga del siglo. La música al máximo mientras que en plena carretera fumaban el primer troncho del día.

Llegaron a su destino a las cinco de la tarde y se pusieron a tomar vodka y tequila mientras a la par aspiraban su rica coquita. Giordi estaba muy acelerado, parecía realmente una aspiradora humana, Adriana lo miraba preocupada, sabía que el se estaba extralimitando. Aspiraban cocaína como locos mientras que hacían unos cuantos pases con los pichangueros residentes del lugar. El DNI de Giordi pasaba de nariz en nariz sin detenerse. Era increíble ver a estos chiquillos que no pasaban de los 23 años como disfrutaban la vida al extremo, en cualquier momento uno de ellos estaría mas que fijo haciéndole compañía a Andrés en Sarita Colonia o de repente desintoxicándose en USA. Ya era tarde así que sin pensarlo dos veces se dirigieron a la discoteca de moda de aquel lugar.

Entraron a la disco como dueños de casa, tenían privilegios por ser residentes del lugar. Giordi ni bien entró se fue al baño a aspirar aún mas. Al salir Giordi se acercó donde Juan todo pálido y temblando – Juan, me muero brother – Le decía mientras este otro lo ignoraba creyendo que se trataba de una broma, acostumbrado a las locuras de su amigo.

Giordi se queda sentado. Juan se sienta con el pero se da cuenta que su amigo ya no reaccionaba, estaba sentado tieso como pared. El desespero le gano y se pone a gritar – Adriana, puta madre ven, creo que el loco se murió, Adriana corre al instante.


- Despierta amor – Decía esta mientras que le empezaban a salir las lágrimas de la impotencia. La gente que estaba a su alrededor se percata de lo sucedido y llaman a uno de seguridad.
- ¿Qué le pasó al loco? – Preguntó el hombre.
- No se brother, solo dejó de hablar esta piedraza.
- Este huevón esta mas coqueado que el carajo – Dijo el de seguridad en el momento, cogió a Giordi del cuello e hizo un movimiento. Giordi reaccionó al instante.
- Chucha, que rico viaje – Dijo el otro.
Todos se echan a reír.

martes, 11 de noviembre de 2008

14) Mancora



Lunes en la tarde, Juan y Giordi salen rumbo a ese paraíso norteño llamado Mancora. Giordi invitaba, aprovechando que sus padres estaban de viaje y le habían dejado una muy buena propina. El hermoso norte los esperaba, las mochilas cargadas de hierva y otras sustancias para hacer de ese viaje toda una aventura. Al llegar van directo al Hotel Emperador, ubicado a orillas del mar. Alquilaron dos cuartos separados para que no hubiera problemas al momento de llegar de una juerga con alguna compañía.

La primera noche sin problemas, los dos encerrados en el cuarto de Juan, acompañados únicamente por un par de botellas de ron y a aspirar se ha dicho, parecían dos aspiradoras con toda la cocaína que entraba por sus orificios. Por inercia Giordi se levanta y se va a dormir a su alcoba, mientras que Juan se queda sentado mirando hacia la ventana hecho una roca humana.

A la mañana siguiente Giordi salió a correr a la playa, era de los que se preocupaba demasiado por su apariencia física, según el no había nada mejor que ir a correr cerca al mar luego de una buena juerga. Tenía que cuidarse si no ya no lo llamarían para hacer comerciales o aparecer de extra en alguna novela. Juan mientras tanto metido en su interior, viviendo en una bola de cristal, era como un niño encerrado en el cuerpo de un hombre. El no hacía las cosas por moda o imitación, el las hacía por convicción. El sabía que el día que su mente cerrada - en ese momento – le dijera que dejara de meterse sustancias al organismo el lo haría, o lo intentaría a pesar que su enfermedad no podría detenerla solo.

Cogió un libro, el calor en Mancora era inmenso por lo que optó por quedarse desnudo y se tiró en su cama. Repentinamente abrieron la puerta. Una chica se quedó inmóvil al ver esa escena – Disculpe usted joven – le dijo la indefensa muchacha al ver a Juan en paños menores. El también se quedó observando a esa chica. Y es que era hermosa, realmente hermosa: delgada, de muy bonita figura, cabello rubio y unos hermosos ojos celestes que mostraban la ternura de esa niña casi mujer.
- Discúlpame tu a mi, se supone que tenía que poner seguro a la puerta – Ella sonrió al comentario de Juan - ¿Cómo te llamas? – Le preguntó el.
- Carmen señor – Le respondió ella.
- No me digas señor por favor, ni que yo fuera tu papá, ¿cuántos años tienes Carmen?. El no dejaba de mirarla, realmente le encantó desde el primer momento en que cruzaron sus miradas, su respiración aumentaba a medida que sentía el aroma del perfume de esa chica cerca suyo.
- Diecisiete cumplidos. Ya vez, yo tengo veinti tantos y no me siento viejo eh. Ven siéntate un rato, no me tengas miedo, no soy ningún violador ni nada por el estilo, es solo que eres la primera persona que conozco aquí.

Ella se sentó en la cama - ¿Dime Carmen tienes hermanos? – Juan ya se había puesto algo de ropa.
- Si, tengo dos hermanos menores.
- Entonces si hay hombres en tu casa por que el miedo. Créeme, si te hubiera querido hacer algo lo hubiera querido hacer hace rato. Lo que si quiero pedirte es un favor.
- ¿Qué puedo hacer por ti? – Le preguntó ella ya con mas confianza.
- Chévere, por fin me trataste de tu. Bueno lo que te quiero pedir es que me sirvas de guía mientras estoy aquí. No lo tomes a mal, lo que sucede es que yo he venido con un amigo.
- Si, con Giordi. – Le respondió ella.
- Exacto, ¿de dónde conoces al quemado ese? – Le preguntó Juan consternado ante la rápida respuesta de la chica.
- Lo que sucede es que su familia es amiga de los dueños de este hotel y todos aquí lo conocemos, como viene todos los veranos.
- Si pues. Bueno quiero que me enseñes la vida nocturna de estos lares ya que mi súper amigo siempre se larga con alguna chica. Digamos que tu serás mi primera amiga.
- Pero yo trabajo. Solo puedo en las noches.
- Perfecto, justo lo que quiero es poder ir a juerguear con alguien por estos lares, mira si quieres te pago ¿qué dices aceptas o no?.
- Esta bien, seré tu guía turística, pero no por dinero si no porque me caes muy bien.
- Ok, pero eso si yo corro con los gastos.

Carmen salió de esa habitación prometiendo volver el mismo día a las nueve de la noche para el primer recorrido nocturno. Juan se había quedado atónito, su belleza y sencillez lo habían dejado consternado.
La semana pasó de ese modo. En las mañanas paraba con Giordi todo el día tirado en la playa mostrando los pectorales que había sacado para la ocasión luego de estar todo el invierno encerrado en el gimnasio de su casa, en las tardes se encerraba en el cuarto con Giordi a fumarse un wiro y aspirar unas cuantas líneas de cocaína como quién amenizaba la noche, como un pequeño entremés y las noches solo eran para Carmen.

El día jueves la invitó a salir a un local de Mancora. Entraron y se encontraron con gente de Lima a los que saludaron. Juan saludo a sus iguales, a chicos que igual que el habían llegado ya fuera en avión, bus o en sus propias camionetas 4 X 4, también habían varios extranjeros. Pidieron cervezas y piqueos, Carmen no estaba acostumbrada a beber por lo que se le subió el alcohol muy rápido, lo que conllevó a que ella se explaye mas y empezar a contarle a Juan su vida.

Los tragos iban y venían. Ya le había chocado a Juan por lo que entró al baño a aspirar un poco de cocaína. Al regresar a su mesa vio a Carmen bailar en medio de la pista. Se quedó observándola, viendo como se contorneaba ese cuerpo precioso de medio niña y medio mujer. El se levantó se puso frente a ella y se pusieron a danzar suavemente al ritmo del chill out. Se besaron en ese instante, el la cogió de la mano y la llevó al hotel.

Entraron al cuarto, el echó seguro para que nadie molestara. Ella se tiró en la cama mientras el armaba un wiro, tenía miedo de echarse en esa cama con ella, no quería malograr las cosas una vez mas, solo quería observar a esa niña y rezar para que en un futuro estuvieran los dos juntos, por un instante le hizo recordar a Jessi, pero Jessi ya no existía y Carmen era su realidad, ahora no había motivo para regarla nuevamente.

Ella en medio de su sueño abrió los ojos y vio como Juan armaba con la mayor concha su wirito - ¿Qué es eso? – Le preguntó inocentemente.
- Marihuana, ¿quieres? – Le dijo el mientras prendía el troncho recién armado.
- Eso hace daño – Le dijo ella – Todos los de Lima siempre son así.
- ¿Si me hiciera daño, tu crees que estaría haciéndolo?. Es decir tampoco es una medicina, pero si no lo haces en exceso no hay problema.
- ¿Me invitarías un poco? – Le dijo ella ganada por la curiosidad.
- Claro, toma.

El se sentó en la cama junto a ella tocándole suavemente su cabello - ¿Sabes que eres la chica que he estado buscando? – Le dijo el mirándola a los ojos. La tenía abrazada. Ella volteó y lo miró también, se besaron apasionadamente. Se echaron en la cama, el empezó a recorrer el cuerpo de esa niña, ella gemía mientras se quitaba la ropa, de pronto reaccionó y se levantó – No puedo, disculpa. – Le dijo a Juan quién se quedó en seco frente a esa escena.
- ¿Por qué, que sucede? – Le dijo el.
- No eres tu, soy yo. No creo estar preparada para esto – Le decía Carmen mientras se ponía la ropa.
- Discúlpame tu a mi, no tuve que haberte traído aquí.

Ella se puso de pié y se dirigió hacia la puerta. – Espera toma – Le dijo Joan extendiendo un sobre.
- ¿Qué es eso? – Le peguntó ella consternada.
- Es solo porque se que necesitas esto mas que yo. Habían 100 dólares.
- ¿De dónde lo sacaste? – Le dijo ella asombrada.
- Lo tenía conmigo por si hacía falta en el viaje.
- ¿Por qué haces esto? – Le dijo ella con los ojos apunto de soltar chorros de lágrimas.
- Yo me sentí aquí aburrido y tu confiaste en mi y me acompañaste, ahora era mi turno.
- Tu dinero no compra el cariño Juan. Yo te quiero por como eres.

Ella se tiró encima de él – Te amo – Le dijo ya sin controlar sus instintos. Hicieron el amor, besos, abrazos, caricias, movimientos fuertes y suaves acompañados por un ambiente de libertad, cuyo complemento era el sonido de las olas del mar.

El resto de tiempo lo pasaron juntos. Salían a tomar y bailar, momentos muy felices. Siempre terminaban en el cuarto del hotel haciendo el amor. El último sábado antes de regresar a lima fueron a bailar. Giordi los acompañó con una chica que había conocido - ¿Y Carmencita, qué te parece el Johi?
- ¿Johi? – Se quedó asombrada.
- Si pues, oye Juan, no me digas que no le has dicho a tu cuero como te dice la gentita. – Rieron todos, que pasa tienes miedo que te crean chibolito por ese apelativo.

La noche avanzaba entre baile y tragos y una vez mas en Juan venía la necesidad de ir al baño a aspirar un poco de cocaína - ¿Giordi, tienes un poco de vainilla?
- Vamos al baño pues brother.

Ya dentro del baño se encerraron en un urinario para aspirar su rico polvito blanco – Oye tío te comiste a la flaca esa? – Le preguntó Giordi de una manera maliciosa.
- Eso no te interesa brother – Le dijo Juan amargo ante la pregunta de su amigo.
- Puta que se debe mover bien rico ¿no?. Habla cuenta, ¿qué tal hace un mamey?.
- ¿Qué mierda preguntas? – Le dijo Juan a punto de explotar.
- Tranquilo loco, solo que a mi parecer una flaca que trabaja en el telo y tiene algo con un huésped no es tan santa que digamos, ¿o acaso tu crees que eres el primero?.

Salieron del baño luego de ese mal momento para Juan. El cogió del brazo a Carmen y se fueron para el hotel - ¿Pasa algo? – Le dijo ella consternada.
- Nada, solo que ya me aburrió este animal.
- Animal serás tu tarado, y duerme tranquilo que mañana volvemos a Lima, no lo olvides.

Ya en el hotel el prendió un wiro – Mañana tengo que largarme temprano a Lima, si que voy a extrañar este lugar – Le decía medio serio a Carmen pues no podía olvidar el comentario de Giordi.
- No te vallas Joan – Le dijo ella pensativa.
- ¿Qué te pasa?. No seas loca flaca. Allá tengo todo. Me faltan cuatro años y no voy a tirar al tacho todo lo que ya avancé.
- Creí que me querías – Le dijo ella con sus ojos llenos de lágrimas.
- Claro que te quiero chiquita, pero entiende sería como mandar mi futuro al tacho.
- Claro que entiendo – Se levantó y salió apurada de esa habitación.

Juan se quedó horas pensando en que hacer. Necesitaba un poco de brisa marina así que decidió ir a despedirse del mar norteño de madrugada. Al abrir su puerta no podía creer lo que observaba; sus ojos se llenaron de lagrimas de odio. Carmen salía de una alcoba casi desnuda.
Ambos cruzaron miradas, el volvió a cerrar su puerta. Se tiró a su cama y se puso a llorar. La impotencia natural del ser humano de sentirse humillado y traicionado cuando das todo y no recibes nada a cambio. Abrió su ventana había luna llena. Recordó a su abuela cuando le decía que el día en que ella muriera lo cuidaría desde la luna, extrañaba a su viejita. Se dio cuenta que a pesar de ser un lindo fin de semana igual seguía solo. Por su cabeza paso un matarse, pero era demasiado miedoso y esa opción era de valientes. Cerró los ojos para ya no pensar mas.

A la mañana siguiente Juan le contó todo a Giordi, el lo acompañaba en su decepción, cogieron sus maletas llegaron a la recepción del Hotel, pagaron la cuenta y fueron a tomar su bus de regreso a la capital.
Todo el camino el la pasó en silencio viendo los desiertos y el mar. Se estiró para intentar dormir un poco, abrió su mochila para sacar su CD player para escuchar un poco de música en el camino, ahí encontró un papel escrito empezó a leerlo con calma: “Se que no me vas a perdonar nunca – decía en el escrito – pero lo hice por desespero. Pero en verdad has sido el único chico a quien verdaderamente llegué a amar. Si regresas un día sabes que acá estaré esperándote. Te amo... Carmen”.
Juan rompió la hoja mientras en el camino de regreso pensaba – La próxima vez que regrese te voy a dar por ese rico culo huevona, sea como sea te lo voy a reventar, cerró los ojos y se echó a dormir.

13) Soledad


- Hijo, tu hermana y yo nos vamos el fin de semana al departamento de Ancón – Le dijo su madre – Yo vuelvo mañana en la tarde. – Añadió. La madre de Juan tenía la costumbre de ir todos los veranos a Ancón, respirar aire de mar fresco, ir por todo el malecón en anconetas y terminar jugando una partidita de casino en la terraza del club.
- Magnífico madre. Aunque mucho mejor sería si te llevas al viejo. Va a estar jode que jode.
- Por favor hijito. Tu eres bueno. Yo se que vas ha saber llevarte con tu padre. Tenle un poco de paciencia, entiende que es por la edad. Quiero volver y encontrar paz en el hogar.

Aquella tarde la hermana de Juan, una amiga de esta y su madre salieron rumbo a Ancón, con muchos víveres para las monjitas de ese lugar. Su padre lo llamó por teléfono para informarle que comiera solo porque tenía reunión de directorio.

Pidió una pizza por teléfono. Estaba sentado en el balcón mirando hacia su jardín. El teléfono sonó y sin nada de ánimos acudió a contestar. Era Giordi - ¿Qué hay mi brother? – Le preguntó Juan.
- Vente a mi casa tío. Estoy con dos chiquillas de Lan.
- ¿De Lan?. Me estas floreando brother. Pobre de ti que sean dos monguitas de colegio estatal.
- Puta no es broma tío. Las manye en el sur el otro día, y aún así fuera mentira me llega al pincho; Total, estas huevonas están riquísimas y no voy a perder la oportunidad, así que vente al toque.
- Puta, vengan mejor a mi casa. Total, para variar no hay nadie. Mi vieja esta en la playa y mi viejo quien sabe a que hora llegará - Por dentro Juan se sentía mal y muy solo, a pesar que por fuera dijera a medio mundo que esa soledad le encantaba.
- Ya pues, en un cinco estoy ahí.
- Ojala y me sorprendas rosquete.

A los diez minutos Giordi ya estaba estacionando su auto fuera de la casa de Juan. Las dos chicas bajaban riéndose de los comentarios del galán. Annie y Carla como lo pensó Juan no eran aeromozas de Lan, pero en verdad estaban muy simpáticas y se notaba que dispuestas a todo.
Fueron a la sala, Juan sacó un par de vinos del bar y empezaron a beber. El tiempo avanzaba de lo mas normal – Oye brother estoy armado porsiacaso – le dijo Giordi en voz alta.
- Puta, por mi normal. Mientras que las chicas no se espanten y se larguen - Dijo Juan como dándole igual si las chicas se quedaran o se fueran.
- Por mi no hay problema – Dijo Carla. Era rubia, de ojos celestes y precioso cuerpo.
- Mejor, así invitan – Añadió Annie. Ella era delgada y de cabello corto color azabache con una carita única de joya.
- No sabía que la gente de LAN se la pegara – Dijo Juan en tono sarcástico.

Todos se echaron a reír pues para ese instante Giordi ya le había confesado que sus dos amigas no trabajaban para la aerolínea, solo que últimamente lo había visto bien aburrido y medio autista por lo que optó engañarle para que no hubiera negativa a su propuesta.

El tiempo avanzaba y los cuatro aspiraban cocaína como locos. A eso de las doce sonó la puerta, el padre de Juan entró a los pocos minutos – Muchachos buenas noches. Caramba y este par de delincuentes de cuando acá me traen chicas tan simpáticas – Dijo el padre de Juan mirando fijamente a las dos chiquillas que podrían ser sus hijas mientras estas sonreían coquetamente. Se notaba que venía con unas copas encima y que estaba desvistiendo a las chicas con los ojos.
- Es nuestro día de suerte pues mister. – Le dijo Giordi.
- Y ustedes chicas lindas, ¿qué hacen con un par de guanacos como estos?, deberían estar con hombres de verdad.
- No se preocupe señor. Si quiere los dejamos y nos vamos con usted – Le respondió Carla muy coqueta ella.
- Sigan nomás muchachos. Y ojalá que mas seguido traigan a esta casa chicas tan simpáticas – El padre de Juan se acercó donde ambas chicas y se despidió con un beso. Luego se retiró.
- Es buena onda tu viejo – Le dijo Annie - ¿Sabe que te la pegas? – Le preguntó a Joan.
- ¿Mi viejo buena onda?. Lo que pasa es que es un pulseador de primera, cinco minutos mas y ustedes perdían. Pero si pues, sabe todo lo que hago, siempre me pide que pare la mano pero a mi me da igual.
- Pues deberías hacerlo, un viejo así no siempre se consigue.
- Si, lo se – Por un momento Joan se sintió como el único que no quisiera a sus padres. Para no llorar la barajo metiéndose unas cuantas líneas de cocaína.

Las horas avanzaban y los cuatro chicos estaban por demás alcoholizados; Giordi no perdía el tiempo con Annie y Carla esperaba una reacción similar de parte de Juan. El estaba demasiado armado para intentar aplicar con la chica; Repentinamente sonó el celular de Juan, era Jessi y estaba llorando.
- Juan, te necesito puedes venir a buscarme estoy en Miraflores. Algo horrible me pasó. Estaba con un grupo de amigos y un pata que no era del grupo intentó sobrepasarse conmigo. Me siento mal, estoy asustada. Nos han botado de la disco. Por favor quiero que estés aquí a mi lado.
- Osea que tu has sido tan puta como para dejarte manosear por el pata ese - Le increpó Juan con un tono de odio - Yo no voy en ayuda de perras - La palabras no salían de su corazón, todo era producto de la cantidad de cocaína que se había metido. - Ahora si quieres te busco y de ahí nos vamos para un hostal ¿qué dices?.
- Vete al diablo - Le dijo ella mientras lloraba con mas fuerzas - Te vas a quedar solo vas a ver, vete al diablo y no me busques mas.

Juan estaba rayado. Lo miró a Giordi - Ya carajo váyanse a cachar a un telo. Ah Giordi llévate a tu amiga la mala imitación de aeromoza.
- Brother que te pasa, tranquilo.

Juan se puso a llorar - Por favor quiero estar solo - imploraba.
- Puta brother ya no jales te estas volviendo loco - Le dijo Giordi abandonando el lugar.

Juan subió las escaleras tropezándose mas de una vez en el camino. Tocó lentamente la puerta de la alcoba de su padre. Este no abrió nunca. Se quedó dormido ahí en la entrada del cuarto de papá, quien a la mañana siguiente lo miró con lástima a su hijo y lo ayudó a levantarse para dejarlo tirado en su cama - Su padre nunca le preguntó nada sobre lo que había sucedido.

Al levantarse se encontraba en un conflicto existencial terrible: el actuar siempre con maldad y libido en la sangre o ser el chico mas tierno y noble que pudiera existir.

Optó por alejarse de la gente por un tiempo, quiso experimentar lo que es estar solo. Sin embargo esa soledad lo llevaba aún mas cerca del desequilibrio. Se estaba volviendo loco. Empezó a no bañarse, su cuarto hecho un chiquero, no salía de sus cuatro paredes y no quería recibir a nadie ni a Adriana, ni a Giordi, quería dejar de existir, desaparecer el mismo.
Un mes después y mucha cocaína de por medio lo hicieron reaparecer, mas ya nada era lo mismo. El quería estar muerto.

12) After Party


Eran cinco de la mañana. El amigo mas querido de la gente en ese instante mágico era el Dj., ese personaje místico encargado de hacer bailar a la gente sin parar.

Se visualiza detrás del escenario los primeros rayos de luz, esta por amanecer; la barra esta casi vacía, las chicas lindas ya se fueron y la manchita de chicos empiezan a subir a sus automóvile; S
olo quedan los mas hinchas, los que viven cada segundo del evento. La gente ahora se une en grupos para sacar una sola conclusión: ¿dónde la seguimos?. Adriana, Juan y Giordi no son ajenos al problema – Hay un tono en un depa de un brother, el George va ha llevar a Fabio – Era uno de los Dj. nacionales del momento - ya quedó con el, el equipo ya esta siendo metido a su mionca.

Juan estaba ya muy cansado, los ojos se le cerraban del sueño pero tenía muchas razones para seguir ahí: no quería escuchar el griterío de siempre, ni las oraciones de su madre afligida, ni las quejas de su buena pero aburrida hermana, no quería nada de eso. Quería decirle a todos los quiero, abrazar a sus amigos y meterse de lleno en un viaje intergaláctico. Necesitaba algo mas; mete la mano en su bolsillo y saca un frasco. Le quita la tapa a este y oh sorpresa, aún le quedaba una pastillita. Se la traga sin pensarlo dos veces, luego de unos quince minutos: tres, dos, uno... cero.

Abre los ojos y está en el carro de Giordi. En la Costa Verde se observa lo de siempre: grupos tomándose las primeras “chelas” del día, “mujeres de la noche” regresando a sus escondites, parejas en sus autos terminando su faena. Se ríe y piensa en lo original que es ese circo llamado Lima.

Llegan a San Isidro, están por la Avenida del Ejército. Giordi está casi destrozado pero quiere aún mas. Abre la cajuela del auto y he ahí un pequeño wiro. – Préndelo – Le dice a Juan y este obedece en el momento. Solo observa a su amigo, quiere decirle que tiene miedo de morir de esa forma, tiene miedo de no lograr nada en la vida, tiene miedo de llorar.

Pero también tiene miedo de perder a esos sus amigos así que saca su encendedor y empieza a absorber aquel humo mágico, luego lo bota y se lo pasa a Giordi. Están con las lunas del auto completamente cerradas así que se les subirá mas rápido, están horneados esperando llegar a su rumbo y estar aún mejor con alguna otra sustancia en el cuerpo; son los dueños de su vida, de ese sueño que cada fin de semana esperan no termine.

Pero como todo sueño tiene su final. Y ahora Juan abre los ojos por enésima vez y ríe al ver que esta en un depa de lujo, mucha gente a su alrededor sigue bailando con los ojos cerrados. Cada uno esta en su propio mundo, cada cuál tiene sus propios rollos, y el como siempre aduciendo que es por las drogas. Esta algo asustado. Solo observa a Adriana en un rincón con un cigarrillo encendido y sin decir nada. Lo mejor es retirarse ya.

Al salir del departamento todo era como un sueño. Aún podía recordar a esa gente, esos rostros moribundos, gente alucinando, otros aspirando cocaína y diciendo salud hasta por las bolas del gato.

Pero ya volvió a la realidad y esta si que es horrible. La gente se aleja de el o cruza al otro lado de la pista, de hecho y lo ven como un drogadicto, un borracho o vagabundo. Por fin llega a la Javier Prado, y es que el estar con la sustancia en el cerebro hicieron que no se diera cuenta de la larga distancia que caminó. Sube a la primera combi que encuentra y al abrir los ojos por enésima vez ya esta en casa.

Va de frente a la cocina. Ahí está el reloj viejo que siempre observo en ese mismo lugar. Son las cuatro de la tarde y no hay nadie. Divisa un mensaje pegado en la refrigeradora, era de su madre: “Cuando será el día en que cambies, no te das cuenta que nos matas a todos de la preocupación?, ¿Por qué no cambias si quiera un poco?. Nosotros oramos al santísimo todos los días por ti”.

Juan coge ese papel y lo rompe. Se pone a llorar pues tiene miedo de como irá a terminar.

En en otro extremo Giordi abre los ojos. Esta ahí en ese mismo departamento de donde minutos antes salió Juan, pero Giordi no sabía donde estaba. Se dirige hacia el baño y entra. Mira su camisa y hay manchas rojas, a pique y le ha salido sangre de tanta cocaína que inhaló. Coge su canguro, verifica que estén las llaves del auto. Observa en una esquina y observa a Adriana, se estaba metiendo un poco de coca para terminar ya con su juerga.
Ella no reacciona, solo tiene un pequeño temblor en el cuerpo. Los ojos se le cerraban. Giordi tiene miedo, cree que ella esta muriendo – No te puedes ir, yo te quiero – Le dice para ver si sirve de algo, y si funciona. La mirada de Adriana vuelve a vivir, se para y sale de ese lugar con el que en un futuro próximo se convertirá en su gran amor.

lunes, 10 de noviembre de 2008

11) Electrodance


Música electrónica: una de las mas hermosas muestras de alegría que aparecieron en Lima a fines de los noventa. Mezcla de sonido cuyos frutos se manifiestan en la algarabía de las personas, todo representado en cuatro letras mágicas: P.L.U.R. (siglas de palabras cuya traducción al castellano es de paz, amor, unidad y respeto).

A eso agregarle una pastillita, la magia se expandía a limites inexpresable, sin cuya ingesta en eventos de música electrónica no se podría gozar al máximo de la magia de la escena nacional; y es que si no tienes tu “roll” no la sentirás chino y mejor da media vuelta porque para concha el “club” se reserva el derecho de admisión y ahí si la cagada porque vas a pasar el roche de que te digan que es fiesta privada por mas que tengas la entrada comprada en la misma boletería, una patada en el culo es suficiente para bajarte la mejor de las energías con las que llegaste al local esa noche.

Juan estaba bien enganchado a esas pildoritas. Habían días que caminaba por la calle y se metía una de esas pepas, con el discman encendido escuchando el track de uno y otro dj, haciendo movimientos y metiendose un dance mientras iba de compras al Jockey Plaza o a Larcomar. Era el y su mundo. Sus ojos visualizaban todo bien chévere, vivía en su mundo, un mundo irreal.

Esa era para el la magia, el poder. La sensación de pertenecer a una onda donde todos eran iguales le encantaba. Esa faceta de hippie de los 90. No existían para el rivalidades ni recelos. No existía la envidia ni el odio. Todos eran amigos, hermanos unidos en el arte del DJ.

Sin embargo la verdad era una sola. Juan detestaba estar solo y se sentía feliz de sentirse aceptado por algunas personas, especialmente si sentían y pensaban como el. Esa era su verdadera droga. El sentirse identificado hacían que en el aparecieran todos esos demonios que hacían que en sustancias viera todo con alegría y felicidad, por cinco o mas horas se olvidaba de papá renegón, de mamá llorona, de hermana estudiosa, de la chica pobre que le gustaba, de los profesores, de la universidad, de no poder chambear por culpa de papá. Por cinco o mas horas era completamente libre.

Alguna vez le preguntó a su psicólogo que es lo que había sucedido. Ni ese profesional sabía a ciencia cierta. Era un problema de identidad le decía. Lo único cierto es que la música electrónica agilizaba sus sentidos, lo hacían mas hábil y mas sociable en las reuniones pichanguisticas, influenciaba de una manera radical su comportamiento y lo hacían poder disfrazarse de ese falso Juan cuya tarjeta de presentación era la de un chico lindo con ganas de disfrutar al máximo su vida.

No se perdía ni un solo evento de música electrónica: Blue Budda y Ministry sus discotecas preferidas. El era de aquellos que saltaban, de los que gritaban y encendía esa chipita de euforia en el público. El contagiaba a la masa de gente entregándoles a todos una enorme sonrisa. Le encantaba ir de la manera mas cómoda y su cuerpo adornado por collares y pulseras de un millón de colores, un atuendo medio abebado tomando en cuenta que un muchacho de universidad que valla por la calle con un chupón en la boca realmente debe tener un problema en la cabeza. Pero a el eso le importaba muy poco y así moriría, en esos ideales de paz, amor, unidad y respeto.
Al amanecer y volver a casa se quitaba esa careta y volvía a su realidad en aquel hermoso palacio, su casa era lo único hermoso, porque la vida dentro era un horror. Juan quería vivir eternamente en un rave.

10) Agonia



10) AGONÍA.

Una vez mas drogado en su cuarto. Eran las once de la noche y el aprovechaba el profundo sueño de sus padres y hermana para la ingesta de sustancias. El teléfono sonó y el contestó al instante antes de que su padre levantará el auricular y empezara a investigar a la persona que llamaba a su hogar a altas horas de la noche, que de seguro era un malandrín o un pelele que no recibió ni pizca de educación – Habla Juan felizmente que contestaste tu, ha pasado un rochesaso brother – Era Gabo, su primo.
- ¿Qué pasa tío, te noto muy alterado – le dijo Juan.
- Puta se armó el chongazo. Alucina que todos en mi casa ya saben que te volaron de año. Dicen que estas mas que cagado por las drogas, aducen que todo se debe por parar todo el día en el estudio de tatuajes. – En la familia de Juan se veía muy mal utilizar tatuajes, piercings o similares, eso era para delincuentes y no para una familia de renombre eso si que no, no tomaban en cuenta que Joan y Gabo eran tremendos malandrines.
- ¿Cómo así brother? – Preguntó Juan alterado.
- Puta no se. Alucina que mi vieja subió hace un toque a mi cuarto y de frente me preguntó si yo sabía de tu adicción a las drogas alucina.
- Pero por que se meten en mi vida carajo.
- Puta tío solo te recomiendo que te cuides. A pique y tu viejo te ha mandado a perseguir y ya saben en que andas. Alucina que le caiga la mancada a tus brothers, o a la gente de las pastillas, todo por culpa de tu viejo. Te van a buscar y dar vuelta. O fácil estoy exagerando y solo es imaginación de mi vieja, aunque por como me interrogaba se le notaba que hablaba bien en serio.
Gabo colgó el teléfono. Juan se quedó en silencio. Empezó a sudar, la presión se le bajaba. Era como si estuviera embrujado. Estaba viajando al mas allá, la adrenalina se intensificaba con la contribución de la rabia que había causado esa llamada. De pronto la inyección cayó al piso. El estaba como loco, convulsionaba a la vez se mataba de la risa. Ahora que acababa de aplicarse sustancia por las venas todo era distinto. Eran de por si el inicio del final.

sábado, 8 de noviembre de 2008

9) Sensaciones



- ¡Ya despierta princesita! – Le dijo su padre – Apúrate cabrón tienes muchas cosas por hacer.
- ¡Déjame dormir por favor! – Gritaba Juan con impotencia al querer ir corriendo donde su padre y meterle uno o dos puñetes y cerrarle la boca de una buena vez.
- Te van a salir hongos en los huevos si continúas en la cama, vas a ver.

Se levantó de su acogedora cama con edredones de plumas importadas, se miró en el espejo, aún tenía ojeras por la juerga de la noche anterior. Entró a la ducha, el agua estaba caliente como siempre, un rápido duchazo y todo listo.

Al terminar, salió desnudo hasta su cuarto fumando algo de marihuana, tenía que aprovechar que estaba encerrado en su dormitorio y que el incienso había invadido la atmósfera de ese ambiente de la casa. Se puso uno de los polos que recién le había comprado su mamá en Miami. Subió al automóvil, su padre con un cigarrillo encendido en una de las manos, puso en marcha el coche.

Iban por la Avenida Javier Prado. El cielo estaba nublado y no había ningún indicio de que saliera el sol. El padre de Juan hablaba de la política, de por que “El Chino” tenía que abandonar el sillón presidencial, de por que las huelgas fregaban al país y del secreto para que los cholos no fueran tan pedilones. Se lanzaría al parlamento le decía a su hijo y acabaría con la pobreza haciendo que los ricos sean mas ricos y los pobres sencillamente dejaran de joder. Pero Juan no le prestaba atención, el solo miraba a través de la ventana del auto, su cabeza solo tenía algo presente, un nombre que lo perseguía durante los últimos días: Jessi.

No aguanto mucho tiempo a su padre, estaba arto de escuchar al viejo cuando podía estar encerrado en su cuarto fumando un wirito, o con alguna chiquilla tirado en la cama, tantas cosas en su mente y el perdiendo el tiempo escuchando al viejo quejarse del país.

No aguantó mas – Papá aquí me bajo yo – Le dijo a su padre.
- ¿A dónde crees que vas cabrón?
- Lo siento pero ya no aguanto tus tontos discursos.
- ¿Ah! Te aburre tu padre?, bájate pues, bájate y camina como el resto de apestosos que rondan por estos lares. Tu no puedes hacer nada sin mi.


Juan no dijo nada mas, bajo del auto y espero a que su padre avanzara para sentirse libre. Por su cabeza pasó un poco de pena al ver que no podía llevarse bien con su padre como lo hacían sus amigos, pero no podía hacer nada mas: dos enfermos no podían llevarse bien. Ambos convirtieron a su madre y hermana en mujeres reprimidas, pues la dependencia hacia ellos y sus conflictos las sumía en una eterna esclavitud, no pudiendo ser libres para nada.

El auto arrancó y el se quedó paralizado. Luego reaccionó y deambuló un poco por las calles de San Isidro. Llegó a El Olivar, la depresión lo estaba consumiendo cual cigarrillo sin fumarse.
Encontró un teléfono público, sacó una moneda de un sol de su bolsillo y la metió en el teléfono. Marco ese celular de la única persona que podría levantarle los ánimos en ese momento: Jessi – Alo – contestó ella.
- Jessi, soy Juan. Oye puedes salir para conversar. Estoy un poco depre.
- ¿En dónde estas?
- En El Olivar, ¿tu crees que puedas venir aquí?.
- En media hora estoy ahí.

Media hora que se volvía en una eternidad a causa de la angustia. Juan caminó un poco por los inmensos y verdes jardines del Olivar. Se sentó bajo un árbol y prendió solapamente un wiro. Cerró los ojos y empezó a volar, soñar cosas extrañas. De pronto sintió la presencia de un ángel y al abrir los ojos estaba frente a uno: Jessi – Me alegra que vinieras – Le dijo Juan y la abrazó.
Fueron hasta la parte mas alejada del Olivar. Se sentaron en el pasto, Juan no dejaba de mirarla, ella también lo observaba. Era como un lenguaje de miradas uno le decía te quiero, por el otro extremo venía a toda velocidad un te deseo. AL final el silencio los unió en un enorme que era acompañado por un bello atardecer.

viernes, 7 de noviembre de 2008

8) Tatuaje



Juan se encontraba en casa de Lucho haciendo ejercicios. Últimamente se le había dado por quemar calorías, especialmente en vísperas de verano. Lucho no consumía drogas, pero tenía otra debilidad: las mujeres. No podía durar con una chicas mas de quince días o a lo mucho un mes, le aburría la monotonía. Juan por el contrario estaba aún deseoso de encontrar a aquella chica que le diera tal fuerza de voluntad capaz de dejar de lado todos sus vicios
– Oye, ¿qué vas a hacer mas tarde?. Unas perritas querían hacerse unos tattoos y pensaba llevarlas donde Daniel, haber si me acompañas, por ahí y sales premiado.
- Ya pues chévere, de paso y le pido a Daniel un poco de hierva. Están que se me terminan las reservas
- Puta brother yo te hablo de hembras y tu solo piensas en fumar hierva
- Será que últimamente ando bien angurris – Joan se puso a analizar que eran pocas las veces que estaba lucido. Las drogas lo habían dominado completamente.

Horas mas tarde van al estudio de Daniel, las amigas de Lucho ya estaban ahí, Mariana y una amiga mas. Mariana era una de las mejores amigas de Gabriela, una chica de la Facultad con la que Juan siempre quiso estar por lo que puso un poco nervioso. Empezó a darse cuenta que siempre se ponía nervioso frente a una chica si no estaba drogado pues se sentía raro, un tipo nada normal lo que no le permitía decir ni si quiera un hola que tal.

Prefirió irse al lado de Daniel antes de saludar a las chicas. – Habla pues ratita ¿cómo te trata la vida? – Le dijo Juan al tatuador.
- Ese Juancito, siempre trayéndome clientela. No te preocupes que en unos minutos te traigo unos wirachos para que mates el tiempo.

Daniel empezó a tatuar a la amiga de Mariana. Juan subió con esta y Lucho al segundo nivel del local. Era una tienda grande de dos pisos, con dibujos de tatuajes por todos lados, una salita de estar y música a todo volumen. Lucho sacó de su mochila un ron y se pusieron a tomar. Mariana estaba algo tensa, se servía un vaso y se lo tomaba en seco.

Pasó una media hora de gritos de la chica que se estaba tatuando, no aguantaba mucho el dolor, por lo que Daniel terminó con su trabajo. Ambos subieron al segundo nivel. Daniel sacó de un cajón una bolsa que contenía marihuana. – Toma pues Juancito, ármate un rico dubi.
- ¿Tu fumas? – Le preguntó a Juan la amiga de Mariana.
- ¿No sabes?, es el peor de la Universidad – Le dijo Mariana a su amiga con tono sarcástico – Ya vez, por eso repites de año – Le dijo a Juan. El estaba concentrando armando el wiro.
- Y aparte de eso por pajero – Añadió Lucho. Todos se echaron a reír.
- Ayayay, me están dando ganas de probar un poquito. – Dijo Mariana. El wiro ya estaba prendido y rotándose de boca en boca.
- No seas loca – Le dijo su amiga.
- Ratita, invítales a las chicas un poco, no seas usura – Le dijo Lucho a Daniel.
- ¿Quieren chicas? – Les preguntó Daniel acercándole el wiro a Mariana.
- Mejor no – Dijo Mariana – No es ni el momento ni el lugar.
- Entonces ya vamos – Dijo su amiga – Total ya se acabó el trago.
- Si quieren vamos a mi casa – Dijo Juan mientras aguantaba el humo en sus pulmones. Por fin se había dignado a decir una palabra – Ahí tengo un par de vinos. Haber si ahí te animas a fumar – Le dijo a Mariana sonriéndole.

Salieron de Camino Real y fueron rumbo a la casa de Juan. El sabía que en ese momento no había nadie y podría hacer lo que quisiera. En el camino, dentro del taxi, Mariana empezó a tocarle entre las piernas a Joan. – Alguna persona me dijo que la hierva es afrodisíaco, así que ten cuidado con lo que estas haciendo – Le dijo Juan a Mariana, esta rió.

Llegaron a su destino. Luchito acompañó a Juan a su dormitorio – La estas haciendo linda con Mariana – Le dijo Luchito – Recuerdo que cuando estaba con mi ex casi me la tiro pero no hubo oportunidad. A esa huevona le encanta el sexo, fácil que con un wiro la haces mas linda.

Sacaron un par de vinos del bar del padre de Joan. Este se percató de que fueran de buena cosecha para impresionar a las chicas. Luchito se puso a echarle multimicin al tatuaje de la amiga de Mariana con delicadeza y con el afán que esta se excitara. Juan subió a su alcoba por una rizla para armar el wiro. Lo armaron y prendieron, de frente se lo pasó a Mariana. Ella aspiró y se atoró. Ambos cerraron los ojos

Joan abrió los ojos. No sabía como había aparecido en casa de Mariana. Una vez mas había borrado casette. Estaba tan intoxicado que no era consiente de sus actos. Eso le podría costar caro en cualquier momento, al no saber que cosa hacía cuando mezclaba marihuana y alcohol, se cruzaba horrible.

Luchito despertó y se fue con la amiga de Mariana. Juan estaba voladazo mirando una pared vacía. – Si quieres te puedes quedar a dormir – Le dijo Mariana balbuceando – No creo que me quieras hacer algo ¿no?.
- Yo no te voy a hacer nada que tu no quieras Mariana – Le dijo el.

Se quedaron solos, ambos estaban ebrios y volados. Ella lo llevó al dormitorio. El se quitó el polo y el pantalón, se quedó solo en bóxer - ¿Por qué usas boxers? – Le preguntó – ¿Es que tan grande es tu pichula? – Se la tocó.

Juan se avergonzó un poco pues en verdad su miembro estaba erecto, y se erectaba aún mas mientras veía como ella se quitaba la blusa y su pantalón apretadísimo. Ahora ambos estaban en ropa interior. Ella apagó las luces – ¿Sabes que hace tiempo nadie duerme en esa cama? – Le dijo a Joan señalándole la cama de al lado de ella.
- Pues yo tendré el honor esta noche. Ya te dije Mariana, no soy ningún violador, no te preocupes.

Se tapó con una sábana y cerró los ojos. No quería observar ese cuerpo semi desnudo que lo incitaba a pecar, pero no podía ignorarlo. La respiración de ella, los movimientos que hacía en su cama, los gemidos que le salían, todo era preciso.

No aguantó mucho tiempo mas. Se levantó de la cama y se fue hacia la cama de Mariana, quitándose en ese corto tramo de distancia el boxer que llevaba puesto. Lentamente y con cuidado se acomodo al costado de ella y empezó a manosear el cuerpo de su amiga. Mientras el hacía esto, ella gemía poco a poco con mayor intensidad. Ella cogió las manos de Joan y las puso encima de sus senos. El se los apretaba.

No pudo esperar mas. Su miembro estaba completamente erecto, su sangre circulaba a mil, la adrenalina y el éxtasis de tener a esa mujer arrecha y desnuda le hacían no pensar en nada. Se la metió con todo. Fue una experiencia corta pero satisfactoria.
A la mañana siguiente despertaron y Juan se fue a bañar a su casa a primera hora, no se despidió de la chica ni le dijo gracias. Ella seguía durmiendo, mientras el una vez mas se sentía un triunfador.

jueves, 6 de noviembre de 2008

7) Adriana



Adriana era la mejor amiga de Jenny, el gran amor de Juan. Jenny se encontraba en Estados Unidos viviendo con su padre, quien se la llevó de Lima para que se alejara de un pasado tormentoso de drogas y vida acelerada con tan solo diecisiete años de vida.

Y es que era algo tenebroso el ver la adicción que produjeron las drogas en ese angelito, que la convirtieron en presa fácil de los lobos que estaban al asecho. Ella llegó hasta lo mas bajo, el ofrecer su cuerpo a algunas de sus amistades a cambio de 5 gramos de cocaína. Intercambiaba placer por placer.

La rabia que produjeron esos hechos en Juan, el saber que su princesa, su máximo tesoro había terminado regalando su cuerpo a cualquier sujeto en una fiesta le ocasionaban las mas horrendas ideas de venganza para con todos aquellos que llevaron a que su princesa cometiera tantos excesos, desbandes que la habían apartado de su lado. El no tomaba en cuenta que fue una de las peores influencias para Jenny.

Luego de que Jenny se fuera de viaje la pandilla se había desintegrado. Andrés, el hermano de Jenny, estaba preso en Sarita Colonia por tráfico ilícito de drogas, Giordi seguía en las andanzas ofreciendo éxtasis en discotecas de Lima y balnearios y Adriana consumiendo todo lo que se le pusieran frente a sus hermosos ojos café. Justo esa situación le hacían ver a Juan que su pequeña Jenny no estaba lejos, que la tenía cerca solo que con un nombre cambiado, total ambas amigas eran lindas, carismáticas, sensuales, sexuales y adictas a la adrenalina.

Era de tarde. Juan llegó a casa de Adriana, el sabía que no había nadie en casa y quería matar las ansias, si quiera con un wirito para amenizar la tarde. El siempre iba donde ella sin vergüenza, total el romance de mes y medio que tuvieron lo valía, la diablita le decía.
– Hola loco, ¿qué es de tu vida? – le dijo ella haciéndolo pasar a su casa – Solo cuando estas angurris vienes de visita no?
Y es que Adriana era demasiado loca. Con ella Juan había pasado por miles de aventuras. Desde los quince años fue una chiquilla traviesa, desde el momento en que la vida le quito a su madre ella se entregó a los brazos del mejor postor, de aquel que pudiera comprar su cuerpo con un poco de sustancias alucinógenas.
- Y Adrianita, ¿con qué me vas a sorprender hoy? – Ella sonrió, se levantó y fue a su dormitorio, al regresar tenía en su mano una bolsa con polvo blanco dentro.
- Lo mejor de lo mejor, cinco gramos para que salgas con unas muecas terribles.
- Puta te pasas loca, pero no te quiero dejar sin vitaminas para el fin.
-Tu consume nomás, total si se acaba se consigue de nuevo – Sonrió muy orgullosa de lo que decía.

Era increíble ver lo degenerada que estaba esa chica a causa de las drogas. Pero ni ella ni Juan se percataban del peligro en el que estaban bien metidos. Ellos estaban en su propio mundo, un mundo de sueños que solo con un fuerte golpe los haría volver a la triste y horrenda realidad.

Juan cogió la bolsita, fue a la cocina y sacó un colador. Tiró todo lo que había dentro de la bolsa, era el procedimiento que se seguía con frecuencia para llegar a moler las roquitas que se formaban como nudos de un pasador. Luego puso todo en un pequeño cofre hermético para que no se mojara o se pusiera pegajosa, echó un poco en la mesa, corto una cañita de las que se usan para beber gaseosa y empezó a aspirar el rico chamito - ¿Y qué sabes de Jenny? – Decía metiéndose un sorbo de licor a la boca.
- Nada, ¿tu sigues hasta las huevas por ella no?
- Para nada, mientras mas lejos este mejor.
- Debes estar perreando harto.
- Ni creas. Bueno he estado saliendo con alguien pero es una chica muy tranquila. No sabe todo lo que hago, porque si supiera de hecho que se trauma y me manda al diablo. – Cada palabra que decían ameritaba un tiro mas.
- Oye ¿y no tienes ganas de hacerlo ahorita? - le dijo ella balbuceando
- Tu siempre andas arrecha ¿no? – le dijo Juan mientras se reía. Luego la cogió de las manos y se las besó. – Si supieras cuanto te quiero diablita, pero ya te dije mil veces, los dos juntos terminaríamos destruyéndonos.
- Juan, ¿por qué no lo podemos intentar?. Yo te quiero huevón. Fácil los dos juntos podríamos salir de este agujero. Yo necesito tener a alguien que me haga sentir que si se puede vivir sin drogas, no como todos los bastardos con los que me acuesto un fin de semana - Las palabras de esa niña sonaban como un desesperado grito de auxilio.
- No es la voz tía. No te quiero hacer daño. – El se paró – Creo que es hora de que me valla.
- No me dejes por favor – Le dijo ella, se había puesto a llorar.
- Puta madre Adriana siempre te pones así con la coca eso me llega al pincho. Comprende, no te quiero cagar como cagué a Jenny.
- Jenny se cagó sola cojudo, ¿por qué siempre te tienes que echar la culpa de todo?.

Eso era cierto. Juan creía que todo lo que sucedía en el mundo era por efecto de el. Tenía un egocentrismo por demás exagerado. Egocentrismo que muchas veces lo hacían sentirse un ganador, mas muchas otras lo hacían entrar en una profunda depresión. Joan solo la miró, le dio un beso en sus labios y salió de ese lugar.

Adriana cerró la puerta. Estaba dura por toda la coca que se había metido. Se quedó pegada mirándose en un espejo - ¿Qué es lo que busca un hombre? – Se preguntó y se tiró en la cama, intentó masturbarse para sentir un poco de placer, sin embargo no obtuvo ningún resultado.

Abrió un cajón y encontró una carta que Jenny le había mandado pocos días atrás a ella. En esta le pedía que cuidara a Juan, que no lo dejara, que lo hiciera cambiar. Lagrimas salían de sus ojos.

Se puso a recordar como de la nada se enamoró de Juan, como fue la primera vez que hicieron el amor y en el cuarto de su mejor amiga Jenny, sin importarle que esta fuera la enamorada de el; recordó las aventuras en Chaclacayo y en el sur. Recordó a Andrés, su gran amigo casi hermano, recordó a Giordi quien le rompió la boca con marihuana por primera vez.

Guardó la carta pues no le gustaba ser masoquista. Luego encontró la foto de su madre. Ese fue su punto de partida, La muerte de esta ocasionó en ella un profundo odio a Dios y al mundo entero. Si hubiera entendido que tuvo que hacer lo contrario y pedirle a ese poder superior que le diera fuerzas para aguantar tanto sufrimiento su historia hubiera sido otra.
Había estado huyendo de todos los que pretendían imponerle conductas, era una rebelde a morir. Ahora estaba establecida en un departamento de la “Resi” de San Isidro pero eso le daba igual a ella. Solo quería que su padre dejara de lado los negocios y le dijera para ir a tomar un helado, o que su tía no le recordara todas las noches lo “coqueta” que era, solo buscaba a alguien a quien amar.

6) La Catedrática


Se llamaba Leslie Montero. Era catedrática en la facultad en el Curso de Derechos Humanos. Juan llevaba ese curso con ella e incluso se dio el lujo de ser su asistente de cátedra por lo que dialogaban seguido y se había forjado una excelente relación amical a pesar que en cierta ocasión y frente a toda el aula le había insinuado que tenía muy bonitas piernas, por lo que no tuvo mas remedio que jalarlo en el ciclo para cuidar las apariencias.

Aquella tarde el fue a su oficina. Como nunca se puso su mejor terno, algo de gel en la cabeza, afeitado y perfumado, y es que le fascinaba aquella mujer. Era el prototipo de chica con el que siempre había soñado, pero no necesariamente con el que el se inmiscuía: madura, profesional, estilo sofisticado, de esas que se visten con sastre, falda y tacones altos. El buscaba eso en una mujer, pero siempre se ligaba al ángulo contrario.

Se saludaron con un beso en la mejilla. El la miraba de arriba abajo, era realmente atractiva. Viéndola bien, Juan comprendía el por que todos los profesores deseaban a esa mujer
- Y dime Juan, ¿a qué debo tu visita? – Le preguntó ella.
- Leslie – El la tuteaba pues ella no era tan mayor, 26 años y el 21– Necesito que me ayudes con lo de las notas pues.
- Tu sabes que yo quisiera hacer eso pero no puedo, luego se puede hablar en la Facultad del favoritismo.
- Si, lo se. Pero te juro que nadie se va a enterar. – El no dejaba de observarla.

Ella se levantó se notaba un poco agotada. El se puso a sus espaldas, sentía su aroma y no pudo contenerse mas. Observó su bella cabellera y lentamente empezó a manipular con delicadeza los hombros de esa mujer. Con delicadeza y suavidad empezó ha hacerle masajes con el único fin de estimular sus mas bajos instintos, lo que era comprobado con el aumento de respiración y uno que otro gemido que se le escapaba . Ella se apartó y se lo quedó mirando, en sus ojos se mostraba la duda. Ella reaccionó y se apartó bruscamente mas lo miraba con deseo, tanto como el. No sabía que hacer si botar a ese chico o dejarse llevar por sus instintos.
- Dime Juan, ¿te gusto?
- No me gustas, me alocas. Dime a quien no le pareces preciosa.
- No me importa el resto, te lo estoy preguntando a ti.
- Me encantas, me fascinas.
- Si eso es cierto, que haces ahí como un tontito masturbándote mentalmente y no me tomas.

La aprobación estaba dictaminada. Sin pensarlo dos veces el se abalanzó sobre ella. Empezaron a besarse, a desvestirse con prisa mientras que las manos de ambos reconocían ambos cuerpos, estimulándose y sintiendo cada segundo un poco mas de placer. El la empujó contra la pared y ella aprovechó en poner seguro a la puerta de su despacho. La agarró de espaldas y empezó ha hacerle el amor.

Se encontraban en el piso doce del Palacio de Justicia. Lo único que perturbaba ese momento era la bulla de la calle, pero eso ellos ignoraban.

Terminaron tirados y abrazados en el suelo. Ella lo abrazó – Lástima que no enseñe el otro año en la Facultad, si no tendrías un veinte asegurado – El le sonrió.

Luego se cambiaron. Afuera algunos asistentes estaban mirándolo de reojo cuando el salió. Eso era obvio pues los gemidos de Leslie habían salido pausadamente pero de hecho que algunos se habían ganado con el show. Eso a el no le importó, tenía aires de triunfador, había conseguido la máxima presa deseada por muchos. Eso para el ya era un logro mucho mas que ser un gran abogado, mucho mas que ser superman, el no era un tipo cualquiera.
Ese egocentrismo tiempo después le costaría muy caro. El creía que iba camino al éxito, no sabía que de a pocos se iba forjando su derrota total.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

5) Apuesta Ficticia



- Oye ¿recuerdas a mi ex enamorada, a Lissi? – Le dijo el Chino mientras caminaban por la Bajada Armendáriz. Ambos estaban bronceados y con sus tablas bajo el brazo. El wiro se rotaba.
- Claro ¿qué le pasó a esa loca? – Le contestó Juan.
- Alucina que el otro día la encontré en “El Sargento”, estaba chupando con un viejo. Un brother me a tirado el dato que se ha vuelto medio putita, que esta saliendo con tíos que la ayudan para pagar la Universidad.
- Hablas huevadas, si su viejo vive bien. No se cagará en plata, pero tampoco es para que se putee. No creo ese floro. Además ella es recontra chancona.
- No se tío. Ese chisme me lo trajo una fuente muy confiable que no es de dudar. Puta que desperdicio esa flaca tiene un culito riquísimo, además tiraba ufff ni te imaginas brother. Alucina que le encantaba que le dieran por atrás a la pendeja y ni gemía, pero se mojaba arto.
- Te apuesto que si la veo un día la desahuevo de tanto viejo y me la tiro – Le dijo Juan al Chino con voz de conquistador.
- Claro pues, es que eres tan pintón – Le contestó el Chino con sarcasmo y ambos se echaron a reír.

Días después Juan estaba leyendo un libro en una banquita en el Malecón de Miraflores. Le encantaba estar sentado en alguna parte del Malecón solo, viendo el sunset, burlándose de tanta parejita huachafa que se declara amor mirando al mar, como si fuera el único lugar donde se puede decir “te amo”. Un auto se detuvo frente a él – Juan, oye huevón, ven sube – Era Lissi – El corrió y subió al automóvil.
- Oye flaca que ha sido de tu vida. Bonito auto– El observaba las piernas de Lissi quien estaba con una salida de baño y un bikini en la parte de arriba, pues volvía de la playa.
- ¿Qué tal si vamos a la Herradura?, allí hay menos gente y podemos conversar.
- Chévere a donde tu quieras.
- Oye ¿es cierto que repetiste de año? – Le preguntó ella.
- Si pues por huevón, por faltar tanto.
- Yo diría que por drogo jajaja. Tu viejo te debe haber matado ¿no?.
- Ni tanto pero me quede sin caña, y no voy a sacar brevete fácil hasta que tenga reuma. Pero igual como el para de viaje y mi vieja no dice nada saco el carro.
- Pero tienes que estudiar pues, no seas loco.
- Aunque no lo creas este año si me estoy sacando la mierda, pero igual el viejo jode y jode. Oye pero que ha sido de ti, por ahí me han contado unas cosas muy feas que no puedo creer – Recordó el chisme del Chino quien le había dicho que terminó con Lizzi pues descubrió que salía con tíos de plata.
- ¿Qué te dijo el Chino? – Le preguntó ella muy seria.
- El no me ha dicho nada.
- No seas mentiroso. Ese huevón se esta inventando una historia bien freak, me encontró el otro día en Barranco con un pata un poco mayor y el huevón se proyecto a mil. Creo que hasta dice que soy puta VIP y que tengo mi anuncio en el periódico. Que bajo que ha caído ese huevón. La verdad es que estoy saliendo con ese pata. Estoy enamoradísima sabes, es mas me pienso casar ¿y tu no has encontrado a nadie?.
- No, estoy solo.
- ¡Valla! Que desperdicio, ¿o es que no te gustan las mujeres Juan?.
- No, nada que ver. La última fue Liza, de ahí nada.
- Ah verdad. Ella también estuvo con el Chino ¿no?.
- Si pues es como una tradición. El les da el visto bueno y yo termino dándome el banquete. Con la única que no funcionó fue contigo. – Ella se echó a reír.
- Que solapa que eres. Pero no te va a ligar. Ya te dije, yo ya estoy casi casada. Me falta solo la pedida de mano y la ceremonia, porque hasta la luna de miel ya fue adelantada – Le dijo soltando una sonrisa cómplice y coqueta – Aunque aun me falta mi despedida de soltera - añadió.
- Si quieres yo te la puedo dar.
- Jajaja, ya quisieras tu. ¿Sabes que sería bueno ahorita?. Un rico wirito.
- Que, ¿tu fumas? – Le dijo Juan sorprendido.
- Yo hago de todo, pero hay que saber como, donde y con quien pues. Y este momento es perfecto, sin muchos sapos, pero bueno ¿tienes o no?.
- ¿Cuándo has visto que yo no tenga nada en el bolsillo?. – Se echaron a reír.

El metió su mano en uno de los bolsillos queriendo sacar algo de marihuana pero lo primero que salió fue un preservativo intentándolo guardar sin que ella se diera cuenta, mas era muy tarde. Ella le tomó su mano.
- Haber haber que juguetito tenemos aquí

Subieron el volumen de la radio al máximo. Escuchaban una CD de Bob Marley, en medio del “I wanna love you” prendieron un wiro y fumaron hasta mas no poder. Juan observaba a su alredor y observaba parejas teniendo relaciones dentro de los autos. Se empezaba a excitar.

Lissi echó su asiento y se recostó. El puso su cabeza sobre las piernas de ella, tenía la impresión que esa chiquilla estaba sin tanga, solo cubierta por la salida de baño - ¿Podemos irnos flaca? – Le dijo el.
- ¿No me digas que ya tienes que fugar?.
- No es eso, solo que esta situación me esta dando ganas de meterte un beso y luego hacerte algo mas.
- Que solapa que eres, ¿por qué mejor no me dices que quieres tirar conmigo?

Ella lo miró y lo besó – Siempre me gustaste en la Universidad Juan, eres tan desenvuelto, tan caballero, pero tu nunca me has hecho caso.
- Tu estabas con el Chino, no podías jugar sucio, tu también siempre me pareciste relinda.
- Eso no importa ahora. Bueno pues me darás mi regalito como despedida de soltera.

Siguieron besándose, el la tomo de la cintura. Ella besándolo con pasión. Las manos de ambos merodeando uno el cuerpo del otro. Ella ahora estaba encima moviéndose con ganas. Luego de un rato todo acabó. El auto olía a marihuana, las lunas estaban empapadas. Ella sonrió y hecho el auto a andar.

Luego volvió a la misma ubicación donde encontró a Juan leyendo su libro. Detuvo el auto le dio un beso en los labios.
- Espera a que te llegue tu invitación a la boda - Le dijo sonriendo y hecho el auto a andar.
El se quedó mirando como ella desaparecía en ese mar de vehículos, en esa convulsionada calle de Miraflores. Sabía que su destino por buen tiempo sería seguir así con un encontrón con una amiga ocasional, pues no sabía que cosa era amar, aunque si quería descubrirlo.

4) Las mañas del prostíbulo


Esa tarde para variar Juan había discutido con su padre por lo de siempre, que eres un vago, que no estudias ni mierda, que mira a tu hermana profesional, que tus primos ya ganan su propio dinero, y a la vez un yo no quiero que chambees, que yo se que serás el mejor abogado del país pura frivolidad. No entendía por que su padre le encantaba joder de esa manera la vida, el estudiaba a su manera y siempre pasaba de año, y por ultimo el era el único responsable de su futuro. Si había repetido el año anterior fue por inasistencias solo eso.

Estaba asqueado de su casa. No tenía enamorada, puro encuentro fortuito, el trauma de haber debutado con una prostituta no salía de su mente, siempre recordaba aquella primera vez en un cuarto de mala muerte en Lince, pero a la vez se le había hecho costumbre solicitar los servicios de una chica facil.

Su vida realmente era un conglomerado de traumas y desdichas, le daba nauseas las cosas malas, pero a la vez le producían una adicción excesiva, difícil de controlar.

Cogió el teléfono – Alo ¿Coral?, como estas flaquita, si pues en media hora voy a tu casa para hacer cositas ricas, ¿me esperas ah?

Juan salió de su casa. Detuvo un taxi. En su billetera doscientos soles, unas rislaz para armar un rico joint y un par de preservativos. El auto avanzaba a toda velocidad, y el con ansias de llegar al departamento de Coral, buena amiga suya que de un tiempo a esta parte se había dedicado al oficio mas antiguo de la humanidad, una chica VIP, una top A1 para ejecutivos y empresarios.

El único deseo de Juan era coger a esa bellaca, darle su propina si le pedía (cien soles mas que suficiente., total a los amigos no se les cobra) y pasar el rato con ella.

El taxi llegó a la esquina de Porta con 28 de Julio, en pleno corazón de Miraflores. Joan bajó del taxi y prendió un cigarrillo. Caminó un par de cuadras y llegó a una casa un poco vieja, de esas que abundan en las callejuelas de ese distrito, esas que en su infancia albergaron a mucha gente importante y ahora albergaba a arto fumón y prostituta. Tocó el timbre. Coral le abrió la puerta y lo recibió con un beso
- Hace tiempo que no venías por aquí, se te extrañaba un montón – Le dijo a Juan quien no dejaba de desvestirla con los ojos. Ella estaba con una minifalda de cuero muy apretada que hacía que su figura se pronunciara mucho mas, especialmente sus nalgas que estaban bien duritas y afianzadas.
- ¿Qué pasó mi Johi, tu papi te tenía vigilado?, lo hubieras traído también – le dijo soltando una carcajada.
- No creo, el detesta a las chicas como tu, además si supiera que le esta jugando sucio a mi vieja le saco la mierda y ganas no me faltan.
- Ven, tranquilízate un poco – Le dijo ella llamandolo hacia la cama – Ven mi Johicito yo te voy a consolar.

Se echaron en la cama y ella empezó a besar "al amigo de abajo". Eso lo excitaba a el un montón y ella sabía hacerlo, total experiencia no le faltaba.
Tuvieron sexo por un buen rato, luego se ducharon y se tiraron de nuevo a la cama a descansar – oye, ¿puedo fumar? – Le preguntó el.
- Claro por que no? – Le contestó ella. Juan se paró y sacó un moño de marihuana de una bolsa hermética. Ella se dio cuenta – Oye drogas no – Le dijo.
- Te pregunté si podía fumar ¿no?.
- Si pues, pero eso me va a dejar oliendo el cuarto a mierda. Eres un vivo – añadió - esas cosas te hacen demorar, por eso demoras siempre tanto – Le dijo ella.
- Esta no deja olorcito, además prende esto y arreglado. – Le alcanzó a Coral un incienso. Yo siempre prendo uno en mi cuarto y mi vieja no dice ni mierda – El ya había terminado de armar el joint, lo prendió y aspiró con fuerza. Ella observaba, le empezaban a dar ganas de probar.
- ¿Me invitas un poquito? – Le dijo ella.
- Claro, solo porque tiras como las diosas – Le dijo Juan riéndose mientras que ella aspiraba el humo.
- Mmmm, que rico que se siente – Apagó la pava que quedaba – Yo te voy a enseñar como tira una diosa.

martes, 4 de noviembre de 2008

3) Reproches


Llegó a su casa a las diez de la noche, recién a esa hora se pudo separar de Jessi. Al ingresar se cruzo en la sala con su padre – Ven para acá, quiero conversar contigo – Le dijo este a Juan.
- ¿Qué sucede padre? – Le contestó cortésmente. El estar con Jessi lo había dejado muy calmado.
- Vienes con cara de pajero. Cuéntame, no seas tímido – Le dijo a su hijo prendiendo un cigarrillo.
- Nada de pajas. – Contestó Juan un poco serio.
Se dio cuenta que con su padre moría la magia, además que no le gustaba hablar de esos temas con mucha gente. Desde pequeño había sido un chiquillo introvertido. Solamente a punta de sustancias fue que afloro su otro yo, y con ello se volvió mas seguro, pero a la vez manipulador, ambicioso al extremo, una fusión difícil de controlar.
- Puta, a ti lo que te hace falta es un carro. Anda saca tu brevete pues parásito para comprarte tu carrito. Aprovecha que tu viejo esta vivo. No se que mierda será de tu vida luego. Anda, párate, vamos a recoger a tu madre de su te de tías. En cada huevada se mete la vieja.

Juan se levantó y sacó el auto. Luego entró su padre al automóvil y se pusieron en marcha. Era un poco tarde. Una vez mas pasaba por la avenida Javier Prado a medida que se hacia mas tarde aumentaba el tráfico. Pasaron por la facultad de Juan. – Espero que este año si te saques la mierda huevón, si no tu destino será ser explotado como indígena – Le dijo su padre.
- Este año si me saco la mierda, y de paso voy a buscar chamba – Le contestó Juan con tono desafiante.
- Dale con la huevada de trabajar. Espera un poco para que trabajes en la empresa conmigo. – El padre de Juan era gerente en una importante empresa financiera del país. - ¿Qué no te vale toda la plata que te doy? - El viejo sabía que si Juan conseguía trabajo lo mas seguro es que se iría de la casa, lo cuál no estaba dentro de sus planes, pues quería a su hijo, a su manera pero lo quería.
- No es la plata viejo, es que me quiero hacer independiente. Hay un culo de gente en la facultad que trabaja y yo soy el único hijito de mamá que se rasca las bolas esperando a que su viejo le arme su estudio de abogados para contratar a cuatro chulis de San Marcos para que le hagan la chamba, estoy en nada viejo.
- No vas a trabajar y punto final. – Le contestó su padre - Y no me digas mas o me voy a acordar que por vagabundo no ingresaste a La Católica. El tiempo que se perdió para que terminaras en la San Martín, y eso que no es mala, pero si no fuera que te enseñan mis amigos estarías ya fuera de ahí también.
Juan se quedó en silencio, solo pensaba: “Espérate que consiga chamba aunque sea de panadero y me largo de tu lado viejo huevón”.

2) Amor o confusion


Eran las seis de la tarde. La Avenida Javier Prado estaba con la congestión de siempre. Ahí estaba Juan en la esquina de Javier Prado con la Arequipa. Ahí esperaba a Jessi, esa chiquilla que había marcado algo especial dentro de todo su egocentrismo y frivolidad; y es que en verdad quería verla, sentir su piel, deleitarse con su aroma.

Y así de la nada apareció ella. Estaba con unos jeans apretados y un polo negro. Era delgada, de facciones finas. - ¿Cómo has estado? – Le dijo Juan.
- Bien ¿y tu? – le respondió ella con cortesía.
- Aguantándomelas como siempre. Ya no soporto mas a mis viejos, quisiera largarme de mi casa, he estado viendo unos departamentos chiquitos bien bonitos, pero pucha se que si me voy de mi casa estaría a la deriva (lo decía pues realmente no sabía hacer mucho). Oye que tal si vamos a latear por el malecón. Hace siglos que no voy por ahí.
- Como quieras. Pero eso si vamos en combi. – Le respondió ella y añadió – Soy la mujer del ahorro - Juan aceptó por mas y odiara subir a esas combis repletas de gente, pero mas podía su deseo por estar al lado de esa chiquilla de barrio que tanto influenciaba en su conducta.

Bajaron en Larco y se pusieron a caminar por el malecón. El espectáculo que se observaba era hermoso. Realmente el ver el inmenso océano, se comprobaba que existe un Dios, por la perfección de la creación.Caminaban juntos, ella escuchaba atentamente lo que Juan le decía. El no dejaba de mirar a Jessi y hablar sin parar. Las horas pasaban y ellos ni cuenta.
El reloj se cansó y sus manecillas descansaron; un beso y un abrazo viendo el atardecer dejaron en paz su existir, quería estar con esa chica mas su egocentrismo y vanidad se lo impedían pues no era de aquellas con la que el juergueaba los viernes o sábados, no era de lo mal llamado en lima gentita; Cualquier guanaco es gentita para Lima, sin embargo ella no pertenecía a esa elite, era muy sencilla y muy tierna para poder entrar en el mundo de Juan.

1) Un Día Normal



Ahí estaba el, frente a su computador. La red de internet estaba demasiado lenta, sus manos sudaban, eso siempre le incomodaba, mas era el precio de su constante anciedad e impotencia. Esta vez había algo mas fuerte que originaba esa rabia. El archivo que valía oro para el, el archivo de sus historias había desaparecido del CPU del computador. El ya sabía quien había sido.

Se sentía demacrado, en estado atónito, medio vegetal. Toda la vida se la pasó escribiendo para que una mano prendiera el mismo computador, hiciera clic derecho, seleccionara eliminar y hasta nunca archivos de Juan. Era como si a una madre que se encuentra en gestación fuera obligada a abortar. Le cortaron las alas de su inspiración, mataron su creación, su sueño de ser un gran escritor esfumado por los aires.

Intentaba cerrar los ojos. Tenía que hacerlo. El siguiente día sería muy importante. Tenía una cita con Jessi. Pero no podía hacerlo, cada vez que cerraba por instantes sus ojos aparecían en su ser los mas horripilantes deseos de odio y destrucción.

No entendía por que su padre, un hombre con éxito en los negocios, buen corazón, pero demasiado prepotente, detestaba tanto que fuera escritor; Abogado también sería en su momento, pero total todo abogado debe saber elaborar sus escritos, debe desarrollar al máximo su lenguaje escrito.

Y eso es lo que el hacía: escribir y escribir, leer y re leer. La única diferencia es que esto era mas apasionante. El era artista, un verdadero escritor, de aquellos que no les interesa ganar premios o dinero por sus obras, que no le interesa salir en reportajes de revistas o televisión, que no le interesa ni un comíno el que dirán a su alrededor. Su único objetivo era saber que lo que hacía lo hacía bien, estar a gusto el mismo, con el talento que día a día iba descubriendo. Si tan solo su padre entendiera que no todos los escritores fuman tronchos, si pudiera decirle que el fumaba tronchos no por el hecho de ser escritor, si no porque era un drogadicto, quizá todo hubiera sido distinto, sin embargo, el temor por un inminente internamiento en algún centro de rehabilitación lo hacía quedarse callado y encerrado en si mismo.

No entendía como así se había enganchado tanto con la marihuana, era algo que le encantaba, la coca ni hablar, era como un bólido en plena carrera, yendo a toda velocidad, pero aún no se había percatado que los frenos estaban empesando a fallar y que en cualquier momento se vaciarían produciendo un estrepitoso accidente, en el cuál, solo el destino sabía si saldría vivo.

Las luces del sol calentaban la mejilla de Juan. Estaba desnudo y resaqueado; abrió los ojos y aún había un poco de polvo blanco desparramado por la cama. Se puso de pié y sacudió la sabana para que no quedara rastro de la juerga nocturna que tuvo la noche anterior con su compañera la soledad.

Fue al baño, dos pastillas de las que tomaba su mama para los nervios y abundante agua caliente en su nariz como le aconsejo algún amigo pichanguero, sangre salía de uno de sus orificios nasales, pero no le asustaba, ya estaba acostumbrado.

Bajó todo ojeroso al comedor a tomar desayuno. Jugo de naranja, tostaditas, mantequilla, los cubiertos de plata, todo en un perfecto orden. Las dos empleadas entraban y salían cada vez que el padre de Juan daba una orden. Se sentó cayado, sin mirar a nadie.
– Por lo menos saluda insolente – le dijo su padre. Juan lo miró y no aguantó mas. La ira que llevaba por dentro, mas los kilos de coca que tenía en el cerebro le hacían reaccionar con violencia.
- Cállate la boca viejo huevón – Le dijo parándose de la mesa.
- Oye mocoso insolente, siéntate o te meto una cachetada. – Le dijo su padre tomándolo del cuello. La madre y hermana de Juan miraban asombradas esa escena.
- Suéltame huevón. – Le dijo Juan empujando a su padre y se retiró en el acto. Su madre se levantó para detener a su hijo pero no pudo alcanzarlo. La puerta se cerró con fuerza.

No se escapó muy lejos. Se fue al jardín a jugar con su perro Canabis; El intenso dolor de cabeza le hacía sentir como si una fuerza extraña quisiera extraerle el cerebro del cuerpo Subió al cuarto de sus padres y se echó a llorar en los brazos de mamá. Quería mirarla y decirle que desde los quince años estaba con dependencia hacia las drogas, y que el no era malo, solo que reaccionaba así porque no estaba lúcido. Ella le secó las lágrimas y sacó un rosario. – Vamos rezarle al Santo Padre para que interceda por la paz de este hogar.

Si tuviera a Juan frente a mí hoy en día, le explicaría que este tema de la oración si tiene real importancia. El encontrar un Ser Superior a uno mismo y dejarle en sus manos cualquier dificultad en la que se encuentre, dejando que el haga su voluntad y no la suya, es una medicina ante cualquier mal. Lo difícil esta en identificar a este Ser Superior, especialmente para Juan que de por si se creía un Dios.

Salió del cuarto de su madre. El teléfono sonó. - ¿Hola? – Contestó Juan. Era su padre.
- Hola, ¿ya se te pasó el berrinche de maricueca?. Te llamaba para disculparme. Anda dile a tu madre que te de algo de billete y levántate un buen culo. – Le dijo.
- Ok. Gracias – Juan cortó el teléfono.- Viejo huevón – pensó al cortar el teléfono – crees que me compras con tu plata.
Retornó al cuarto de su madre y le indicó a esta el recado del patriarca de la casa. La madre abrió uno de sus cajones y extrajo su chequera. – Esto es por tu papá y esto otro por tu madre que te adora. Anda cómprate un buen libro y sigue escribiendo mi futuro Bryce – le dijo su madre entregándole dos cheques.
Juan miró las sumas – Vieja tacaña – pensó- Bueno pues no me sobrara para comprarme el libro, pero hoy si o si me meto un pichangón.