
Esa tarde para variar Juan había discutido con su padre por lo de siempre, que eres un vago, que no estudias ni mierda, que mira a tu hermana profesional, que tus primos ya ganan su propio dinero, y a la vez un yo no quiero que chambees, que yo se que serás el mejor abogado del país pura frivolidad. No entendía por que su padre le encantaba joder de esa manera la vida, el estudiaba a su manera y siempre pasaba de año, y por ultimo el era el único responsable de su futuro. Si había repetido el año anterior fue por inasistencias solo eso.
Estaba asqueado de su casa. No tenía enamorada, puro encuentro fortuito, el trauma de haber debutado con una prostituta no salía de su mente, siempre recordaba aquella primera vez en un cuarto de mala muerte en Lince, pero a la vez se le había hecho costumbre solicitar los servicios de una chica facil.
Su vida realmente era un conglomerado de traumas y desdichas, le daba nauseas las cosas malas, pero a la vez le producían una adicción excesiva, difícil de controlar.
Cogió el teléfono – Alo ¿Coral?, como estas flaquita, si pues en media hora voy a tu casa para hacer cositas ricas, ¿me esperas ah?
Juan salió de su casa. Detuvo un taxi. En su billetera doscientos soles, unas rislaz para armar un rico joint y un par de preservativos. El auto avanzaba a toda velocidad, y el con ansias de llegar al departamento de Coral, buena amiga suya que de un tiempo a esta parte se había dedicado al oficio mas antiguo de la humanidad, una chica VIP, una top A1 para ejecutivos y empresarios.
El único deseo de Juan era coger a esa bellaca, darle su propina si le pedía (cien soles mas que suficiente., total a los amigos no se les cobra) y pasar el rato con ella.
El taxi llegó a la esquina de Porta con 28 de Julio, en pleno corazón de Miraflores. Joan bajó del taxi y prendió un cigarrillo. Caminó un par de cuadras y llegó a una casa un poco vieja, de esas que abundan en las callejuelas de ese distrito, esas que en su infancia albergaron a mucha gente importante y ahora albergaba a arto fumón y prostituta. Tocó el timbre. Coral le abrió la puerta y lo recibió con un beso
- Hace tiempo que no venías por aquí, se te extrañaba un montón – Le dijo a Juan quien no dejaba de desvestirla con los ojos. Ella estaba con una minifalda de cuero muy apretada que hacía que su figura se pronunciara mucho mas, especialmente sus nalgas que estaban bien duritas y afianzadas.
- ¿Qué pasó mi Johi, tu papi te tenía vigilado?, lo hubieras traído también – le dijo soltando una carcajada.
- No creo, el detesta a las chicas como tu, además si supiera que le esta jugando sucio a mi vieja le saco la mierda y ganas no me faltan.
- Ven, tranquilízate un poco – Le dijo ella llamandolo hacia la cama – Ven mi Johicito yo te voy a consolar.
Se echaron en la cama y ella empezó a besar "al amigo de abajo". Eso lo excitaba a el un montón y ella sabía hacerlo, total experiencia no le faltaba.
Tuvieron sexo por un buen rato, luego se ducharon y se tiraron de nuevo a la cama a descansar – oye, ¿puedo fumar? – Le preguntó el.
- Claro por que no? – Le contestó ella. Juan se paró y sacó un moño de marihuana de una bolsa hermética. Ella se dio cuenta – Oye drogas no – Le dijo.
- Te pregunté si podía fumar ¿no?.
- Si pues, pero eso me va a dejar oliendo el cuarto a mierda. Eres un vivo – añadió - esas cosas te hacen demorar, por eso demoras siempre tanto – Le dijo ella.
- Esta no deja olorcito, además prende esto y arreglado. – Le alcanzó a Coral un incienso. Yo siempre prendo uno en mi cuarto y mi vieja no dice ni mierda – El ya había terminado de armar el joint, lo prendió y aspiró con fuerza. Ella observaba, le empezaban a dar ganas de probar.
- ¿Me invitas un poquito? – Le dijo ella.
- Claro, solo porque tiras como las diosas – Le dijo Juan riéndose mientras que ella aspiraba el humo.
- Mmmm, que rico que se siente – Apagó la pava que quedaba – Yo te voy a enseñar como tira una diosa.
Estaba asqueado de su casa. No tenía enamorada, puro encuentro fortuito, el trauma de haber debutado con una prostituta no salía de su mente, siempre recordaba aquella primera vez en un cuarto de mala muerte en Lince, pero a la vez se le había hecho costumbre solicitar los servicios de una chica facil.
Su vida realmente era un conglomerado de traumas y desdichas, le daba nauseas las cosas malas, pero a la vez le producían una adicción excesiva, difícil de controlar.
Cogió el teléfono – Alo ¿Coral?, como estas flaquita, si pues en media hora voy a tu casa para hacer cositas ricas, ¿me esperas ah?
Juan salió de su casa. Detuvo un taxi. En su billetera doscientos soles, unas rislaz para armar un rico joint y un par de preservativos. El auto avanzaba a toda velocidad, y el con ansias de llegar al departamento de Coral, buena amiga suya que de un tiempo a esta parte se había dedicado al oficio mas antiguo de la humanidad, una chica VIP, una top A1 para ejecutivos y empresarios.
El único deseo de Juan era coger a esa bellaca, darle su propina si le pedía (cien soles mas que suficiente., total a los amigos no se les cobra) y pasar el rato con ella.
El taxi llegó a la esquina de Porta con 28 de Julio, en pleno corazón de Miraflores. Joan bajó del taxi y prendió un cigarrillo. Caminó un par de cuadras y llegó a una casa un poco vieja, de esas que abundan en las callejuelas de ese distrito, esas que en su infancia albergaron a mucha gente importante y ahora albergaba a arto fumón y prostituta. Tocó el timbre. Coral le abrió la puerta y lo recibió con un beso
- Hace tiempo que no venías por aquí, se te extrañaba un montón – Le dijo a Juan quien no dejaba de desvestirla con los ojos. Ella estaba con una minifalda de cuero muy apretada que hacía que su figura se pronunciara mucho mas, especialmente sus nalgas que estaban bien duritas y afianzadas.
- ¿Qué pasó mi Johi, tu papi te tenía vigilado?, lo hubieras traído también – le dijo soltando una carcajada.
- No creo, el detesta a las chicas como tu, además si supiera que le esta jugando sucio a mi vieja le saco la mierda y ganas no me faltan.
- Ven, tranquilízate un poco – Le dijo ella llamandolo hacia la cama – Ven mi Johicito yo te voy a consolar.
Se echaron en la cama y ella empezó a besar "al amigo de abajo". Eso lo excitaba a el un montón y ella sabía hacerlo, total experiencia no le faltaba.
Tuvieron sexo por un buen rato, luego se ducharon y se tiraron de nuevo a la cama a descansar – oye, ¿puedo fumar? – Le preguntó el.
- Claro por que no? – Le contestó ella. Juan se paró y sacó un moño de marihuana de una bolsa hermética. Ella se dio cuenta – Oye drogas no – Le dijo.
- Te pregunté si podía fumar ¿no?.
- Si pues, pero eso me va a dejar oliendo el cuarto a mierda. Eres un vivo – añadió - esas cosas te hacen demorar, por eso demoras siempre tanto – Le dijo ella.
- Esta no deja olorcito, además prende esto y arreglado. – Le alcanzó a Coral un incienso. Yo siempre prendo uno en mi cuarto y mi vieja no dice ni mierda – El ya había terminado de armar el joint, lo prendió y aspiró con fuerza. Ella observaba, le empezaban a dar ganas de probar.
- ¿Me invitas un poquito? – Le dijo ella.
- Claro, solo porque tiras como las diosas – Le dijo Juan riéndose mientras que ella aspiraba el humo.
- Mmmm, que rico que se siente – Apagó la pava que quedaba – Yo te voy a enseñar como tira una diosa.


No hay comentarios:
Publicar un comentario