miércoles, 5 de noviembre de 2008

5) Apuesta Ficticia



- Oye ¿recuerdas a mi ex enamorada, a Lissi? – Le dijo el Chino mientras caminaban por la Bajada Armendáriz. Ambos estaban bronceados y con sus tablas bajo el brazo. El wiro se rotaba.
- Claro ¿qué le pasó a esa loca? – Le contestó Juan.
- Alucina que el otro día la encontré en “El Sargento”, estaba chupando con un viejo. Un brother me a tirado el dato que se ha vuelto medio putita, que esta saliendo con tíos que la ayudan para pagar la Universidad.
- Hablas huevadas, si su viejo vive bien. No se cagará en plata, pero tampoco es para que se putee. No creo ese floro. Además ella es recontra chancona.
- No se tío. Ese chisme me lo trajo una fuente muy confiable que no es de dudar. Puta que desperdicio esa flaca tiene un culito riquísimo, además tiraba ufff ni te imaginas brother. Alucina que le encantaba que le dieran por atrás a la pendeja y ni gemía, pero se mojaba arto.
- Te apuesto que si la veo un día la desahuevo de tanto viejo y me la tiro – Le dijo Juan al Chino con voz de conquistador.
- Claro pues, es que eres tan pintón – Le contestó el Chino con sarcasmo y ambos se echaron a reír.

Días después Juan estaba leyendo un libro en una banquita en el Malecón de Miraflores. Le encantaba estar sentado en alguna parte del Malecón solo, viendo el sunset, burlándose de tanta parejita huachafa que se declara amor mirando al mar, como si fuera el único lugar donde se puede decir “te amo”. Un auto se detuvo frente a él – Juan, oye huevón, ven sube – Era Lissi – El corrió y subió al automóvil.
- Oye flaca que ha sido de tu vida. Bonito auto– El observaba las piernas de Lissi quien estaba con una salida de baño y un bikini en la parte de arriba, pues volvía de la playa.
- ¿Qué tal si vamos a la Herradura?, allí hay menos gente y podemos conversar.
- Chévere a donde tu quieras.
- Oye ¿es cierto que repetiste de año? – Le preguntó ella.
- Si pues por huevón, por faltar tanto.
- Yo diría que por drogo jajaja. Tu viejo te debe haber matado ¿no?.
- Ni tanto pero me quede sin caña, y no voy a sacar brevete fácil hasta que tenga reuma. Pero igual como el para de viaje y mi vieja no dice nada saco el carro.
- Pero tienes que estudiar pues, no seas loco.
- Aunque no lo creas este año si me estoy sacando la mierda, pero igual el viejo jode y jode. Oye pero que ha sido de ti, por ahí me han contado unas cosas muy feas que no puedo creer – Recordó el chisme del Chino quien le había dicho que terminó con Lizzi pues descubrió que salía con tíos de plata.
- ¿Qué te dijo el Chino? – Le preguntó ella muy seria.
- El no me ha dicho nada.
- No seas mentiroso. Ese huevón se esta inventando una historia bien freak, me encontró el otro día en Barranco con un pata un poco mayor y el huevón se proyecto a mil. Creo que hasta dice que soy puta VIP y que tengo mi anuncio en el periódico. Que bajo que ha caído ese huevón. La verdad es que estoy saliendo con ese pata. Estoy enamoradísima sabes, es mas me pienso casar ¿y tu no has encontrado a nadie?.
- No, estoy solo.
- ¡Valla! Que desperdicio, ¿o es que no te gustan las mujeres Juan?.
- No, nada que ver. La última fue Liza, de ahí nada.
- Ah verdad. Ella también estuvo con el Chino ¿no?.
- Si pues es como una tradición. El les da el visto bueno y yo termino dándome el banquete. Con la única que no funcionó fue contigo. – Ella se echó a reír.
- Que solapa que eres. Pero no te va a ligar. Ya te dije, yo ya estoy casi casada. Me falta solo la pedida de mano y la ceremonia, porque hasta la luna de miel ya fue adelantada – Le dijo soltando una sonrisa cómplice y coqueta – Aunque aun me falta mi despedida de soltera - añadió.
- Si quieres yo te la puedo dar.
- Jajaja, ya quisieras tu. ¿Sabes que sería bueno ahorita?. Un rico wirito.
- Que, ¿tu fumas? – Le dijo Juan sorprendido.
- Yo hago de todo, pero hay que saber como, donde y con quien pues. Y este momento es perfecto, sin muchos sapos, pero bueno ¿tienes o no?.
- ¿Cuándo has visto que yo no tenga nada en el bolsillo?. – Se echaron a reír.

El metió su mano en uno de los bolsillos queriendo sacar algo de marihuana pero lo primero que salió fue un preservativo intentándolo guardar sin que ella se diera cuenta, mas era muy tarde. Ella le tomó su mano.
- Haber haber que juguetito tenemos aquí

Subieron el volumen de la radio al máximo. Escuchaban una CD de Bob Marley, en medio del “I wanna love you” prendieron un wiro y fumaron hasta mas no poder. Juan observaba a su alredor y observaba parejas teniendo relaciones dentro de los autos. Se empezaba a excitar.

Lissi echó su asiento y se recostó. El puso su cabeza sobre las piernas de ella, tenía la impresión que esa chiquilla estaba sin tanga, solo cubierta por la salida de baño - ¿Podemos irnos flaca? – Le dijo el.
- ¿No me digas que ya tienes que fugar?.
- No es eso, solo que esta situación me esta dando ganas de meterte un beso y luego hacerte algo mas.
- Que solapa que eres, ¿por qué mejor no me dices que quieres tirar conmigo?

Ella lo miró y lo besó – Siempre me gustaste en la Universidad Juan, eres tan desenvuelto, tan caballero, pero tu nunca me has hecho caso.
- Tu estabas con el Chino, no podías jugar sucio, tu también siempre me pareciste relinda.
- Eso no importa ahora. Bueno pues me darás mi regalito como despedida de soltera.

Siguieron besándose, el la tomo de la cintura. Ella besándolo con pasión. Las manos de ambos merodeando uno el cuerpo del otro. Ella ahora estaba encima moviéndose con ganas. Luego de un rato todo acabó. El auto olía a marihuana, las lunas estaban empapadas. Ella sonrió y hecho el auto a andar.

Luego volvió a la misma ubicación donde encontró a Juan leyendo su libro. Detuvo el auto le dio un beso en los labios.
- Espera a que te llegue tu invitación a la boda - Le dijo sonriendo y hecho el auto a andar.
El se quedó mirando como ella desaparecía en ese mar de vehículos, en esa convulsionada calle de Miraflores. Sabía que su destino por buen tiempo sería seguir así con un encontrón con una amiga ocasional, pues no sabía que cosa era amar, aunque si quería descubrirlo.

4) Las mañas del prostíbulo


Esa tarde para variar Juan había discutido con su padre por lo de siempre, que eres un vago, que no estudias ni mierda, que mira a tu hermana profesional, que tus primos ya ganan su propio dinero, y a la vez un yo no quiero que chambees, que yo se que serás el mejor abogado del país pura frivolidad. No entendía por que su padre le encantaba joder de esa manera la vida, el estudiaba a su manera y siempre pasaba de año, y por ultimo el era el único responsable de su futuro. Si había repetido el año anterior fue por inasistencias solo eso.

Estaba asqueado de su casa. No tenía enamorada, puro encuentro fortuito, el trauma de haber debutado con una prostituta no salía de su mente, siempre recordaba aquella primera vez en un cuarto de mala muerte en Lince, pero a la vez se le había hecho costumbre solicitar los servicios de una chica facil.

Su vida realmente era un conglomerado de traumas y desdichas, le daba nauseas las cosas malas, pero a la vez le producían una adicción excesiva, difícil de controlar.

Cogió el teléfono – Alo ¿Coral?, como estas flaquita, si pues en media hora voy a tu casa para hacer cositas ricas, ¿me esperas ah?

Juan salió de su casa. Detuvo un taxi. En su billetera doscientos soles, unas rislaz para armar un rico joint y un par de preservativos. El auto avanzaba a toda velocidad, y el con ansias de llegar al departamento de Coral, buena amiga suya que de un tiempo a esta parte se había dedicado al oficio mas antiguo de la humanidad, una chica VIP, una top A1 para ejecutivos y empresarios.

El único deseo de Juan era coger a esa bellaca, darle su propina si le pedía (cien soles mas que suficiente., total a los amigos no se les cobra) y pasar el rato con ella.

El taxi llegó a la esquina de Porta con 28 de Julio, en pleno corazón de Miraflores. Joan bajó del taxi y prendió un cigarrillo. Caminó un par de cuadras y llegó a una casa un poco vieja, de esas que abundan en las callejuelas de ese distrito, esas que en su infancia albergaron a mucha gente importante y ahora albergaba a arto fumón y prostituta. Tocó el timbre. Coral le abrió la puerta y lo recibió con un beso
- Hace tiempo que no venías por aquí, se te extrañaba un montón – Le dijo a Juan quien no dejaba de desvestirla con los ojos. Ella estaba con una minifalda de cuero muy apretada que hacía que su figura se pronunciara mucho mas, especialmente sus nalgas que estaban bien duritas y afianzadas.
- ¿Qué pasó mi Johi, tu papi te tenía vigilado?, lo hubieras traído también – le dijo soltando una carcajada.
- No creo, el detesta a las chicas como tu, además si supiera que le esta jugando sucio a mi vieja le saco la mierda y ganas no me faltan.
- Ven, tranquilízate un poco – Le dijo ella llamandolo hacia la cama – Ven mi Johicito yo te voy a consolar.

Se echaron en la cama y ella empezó a besar "al amigo de abajo". Eso lo excitaba a el un montón y ella sabía hacerlo, total experiencia no le faltaba.
Tuvieron sexo por un buen rato, luego se ducharon y se tiraron de nuevo a la cama a descansar – oye, ¿puedo fumar? – Le preguntó el.
- Claro por que no? – Le contestó ella. Juan se paró y sacó un moño de marihuana de una bolsa hermética. Ella se dio cuenta – Oye drogas no – Le dijo.
- Te pregunté si podía fumar ¿no?.
- Si pues, pero eso me va a dejar oliendo el cuarto a mierda. Eres un vivo – añadió - esas cosas te hacen demorar, por eso demoras siempre tanto – Le dijo ella.
- Esta no deja olorcito, además prende esto y arreglado. – Le alcanzó a Coral un incienso. Yo siempre prendo uno en mi cuarto y mi vieja no dice ni mierda – El ya había terminado de armar el joint, lo prendió y aspiró con fuerza. Ella observaba, le empezaban a dar ganas de probar.
- ¿Me invitas un poquito? – Le dijo ella.
- Claro, solo porque tiras como las diosas – Le dijo Juan riéndose mientras que ella aspiraba el humo.
- Mmmm, que rico que se siente – Apagó la pava que quedaba – Yo te voy a enseñar como tira una diosa.