
Llegó a su casa a las diez de la noche, recién a esa hora se pudo separar de Jessi. Al ingresar se cruzo en la sala con su padre – Ven para acá, quiero conversar contigo – Le dijo este a Juan.
- ¿Qué sucede padre? – Le contestó cortésmente. El estar con Jessi lo había dejado muy calmado.
- Vienes con cara de pajero. Cuéntame, no seas tímido – Le dijo a su hijo prendiendo un cigarrillo.
- Nada de pajas. – Contestó Juan un poco serio.
- Vienes con cara de pajero. Cuéntame, no seas tímido – Le dijo a su hijo prendiendo un cigarrillo.
- Nada de pajas. – Contestó Juan un poco serio.
Se dio cuenta que con su padre moría la magia, además que no le gustaba hablar de esos temas con mucha gente. Desde pequeño había sido un chiquillo introvertido. Solamente a punta de sustancias fue que afloro su otro yo, y con ello se volvió mas seguro, pero a la vez manipulador, ambicioso al extremo, una fusión difícil de controlar.
- Puta, a ti lo que te hace falta es un carro. Anda saca tu brevete pues parásito para comprarte tu carrito. Aprovecha que tu viejo esta vivo. No se que mierda será de tu vida luego. Anda, párate, vamos a recoger a tu madre de su te de tías. En cada huevada se mete la vieja.
Juan se levantó y sacó el auto. Luego entró su padre al automóvil y se pusieron en marcha. Era un poco tarde. Una vez mas pasaba por la avenida Javier Prado a medida que se hacia mas tarde aumentaba el tráfico. Pasaron por la facultad de Juan. – Espero que este año si te saques la mierda huevón, si no tu destino será ser explotado como indígena – Le dijo su padre.
Juan se levantó y sacó el auto. Luego entró su padre al automóvil y se pusieron en marcha. Era un poco tarde. Una vez mas pasaba por la avenida Javier Prado a medida que se hacia mas tarde aumentaba el tráfico. Pasaron por la facultad de Juan. – Espero que este año si te saques la mierda huevón, si no tu destino será ser explotado como indígena – Le dijo su padre.
- Este año si me saco la mierda, y de paso voy a buscar chamba – Le contestó Juan con tono desafiante.
- Dale con la huevada de trabajar. Espera un poco para que trabajes en la empresa conmigo. – El padre de Juan era gerente en una importante empresa financiera del país. - ¿Qué no te vale toda la plata que te doy? - El viejo sabía que si Juan conseguía trabajo lo mas seguro es que se iría de la casa, lo cuál no estaba dentro de sus planes, pues quería a su hijo, a su manera pero lo quería.
- No es la plata viejo, es que me quiero hacer independiente. Hay un culo de gente en la facultad que trabaja y yo soy el único hijito de mamá que se rasca las bolas esperando a que su viejo le arme su estudio de abogados para contratar a cuatro chulis de San Marcos para que le hagan la chamba, estoy en nada viejo.
- No vas a trabajar y punto final. – Le contestó su padre - Y no me digas mas o me voy a acordar que por vagabundo no ingresaste a La Católica. El tiempo que se perdió para que terminaras en la San Martín, y eso que no es mala, pero si no fuera que te enseñan mis amigos estarías ya fuera de ahí también.
Juan se quedó en silencio, solo pensaba: “Espérate que consiga chamba aunque sea de panadero y me largo de tu lado viejo huevón”.



