
- Hijo, tu hermana y yo nos vamos el fin de semana al departamento de Ancón – Le dijo su madre – Yo vuelvo mañana en la tarde. – Añadió. La madre de Juan tenía la costumbre de ir todos los veranos a Ancón, respirar aire de mar fresco, ir por todo el malecón en anconetas y terminar jugando una partidita de casino en la terraza del club.
- Magnífico madre. Aunque mucho mejor sería si te llevas al viejo. Va a estar jode que jode.
- Por favor hijito. Tu eres bueno. Yo se que vas ha saber llevarte con tu padre. Tenle un poco de paciencia, entiende que es por la edad. Quiero volver y encontrar paz en el hogar.
Aquella tarde la hermana de Juan, una amiga de esta y su madre salieron rumbo a Ancón, con muchos víveres para las monjitas de ese lugar. Su padre lo llamó por teléfono para informarle que comiera solo porque tenía reunión de directorio.
Pidió una pizza por teléfono. Estaba sentado en el balcón mirando hacia su jardín. El teléfono sonó y sin nada de ánimos acudió a contestar. Era Giordi - ¿Qué hay mi brother? – Le preguntó Juan.
- Vente a mi casa tío. Estoy con dos chiquillas de Lan.
- ¿De Lan?. Me estas floreando brother. Pobre de ti que sean dos monguitas de colegio estatal.
- Puta no es broma tío. Las manye en el sur el otro día, y aún así fuera mentira me llega al pincho; Total, estas huevonas están riquísimas y no voy a perder la oportunidad, así que vente al toque.
- Puta, vengan mejor a mi casa. Total, para variar no hay nadie. Mi vieja esta en la playa y mi viejo quien sabe a que hora llegará - Por dentro Juan se sentía mal y muy solo, a pesar que por fuera dijera a medio mundo que esa soledad le encantaba.
- Ya pues, en un cinco estoy ahí.
- Ojala y me sorprendas rosquete.
A los diez minutos Giordi ya estaba estacionando su auto fuera de la casa de Juan. Las dos chicas bajaban riéndose de los comentarios del galán. Annie y Carla como lo pensó Juan no eran aeromozas de Lan, pero en verdad estaban muy simpáticas y se notaba que dispuestas a todo.
- Magnífico madre. Aunque mucho mejor sería si te llevas al viejo. Va a estar jode que jode.
- Por favor hijito. Tu eres bueno. Yo se que vas ha saber llevarte con tu padre. Tenle un poco de paciencia, entiende que es por la edad. Quiero volver y encontrar paz en el hogar.
Aquella tarde la hermana de Juan, una amiga de esta y su madre salieron rumbo a Ancón, con muchos víveres para las monjitas de ese lugar. Su padre lo llamó por teléfono para informarle que comiera solo porque tenía reunión de directorio.
Pidió una pizza por teléfono. Estaba sentado en el balcón mirando hacia su jardín. El teléfono sonó y sin nada de ánimos acudió a contestar. Era Giordi - ¿Qué hay mi brother? – Le preguntó Juan.
- Vente a mi casa tío. Estoy con dos chiquillas de Lan.
- ¿De Lan?. Me estas floreando brother. Pobre de ti que sean dos monguitas de colegio estatal.
- Puta no es broma tío. Las manye en el sur el otro día, y aún así fuera mentira me llega al pincho; Total, estas huevonas están riquísimas y no voy a perder la oportunidad, así que vente al toque.
- Puta, vengan mejor a mi casa. Total, para variar no hay nadie. Mi vieja esta en la playa y mi viejo quien sabe a que hora llegará - Por dentro Juan se sentía mal y muy solo, a pesar que por fuera dijera a medio mundo que esa soledad le encantaba.
- Ya pues, en un cinco estoy ahí.
- Ojala y me sorprendas rosquete.
A los diez minutos Giordi ya estaba estacionando su auto fuera de la casa de Juan. Las dos chicas bajaban riéndose de los comentarios del galán. Annie y Carla como lo pensó Juan no eran aeromozas de Lan, pero en verdad estaban muy simpáticas y se notaba que dispuestas a todo.
Fueron a la sala, Juan sacó un par de vinos del bar y empezaron a beber. El tiempo avanzaba de lo mas normal – Oye brother estoy armado porsiacaso – le dijo Giordi en voz alta.
- Puta, por mi normal. Mientras que las chicas no se espanten y se larguen - Dijo Juan como dándole igual si las chicas se quedaran o se fueran.
- Por mi no hay problema – Dijo Carla. Era rubia, de ojos celestes y precioso cuerpo.
- Mejor, así invitan – Añadió Annie. Ella era delgada y de cabello corto color azabache con una carita única de joya.
- No sabía que la gente de LAN se la pegara – Dijo Juan en tono sarcástico.
Todos se echaron a reír pues para ese instante Giordi ya le había confesado que sus dos amigas no trabajaban para la aerolínea, solo que últimamente lo había visto bien aburrido y medio autista por lo que optó engañarle para que no hubiera negativa a su propuesta.
El tiempo avanzaba y los cuatro aspiraban cocaína como locos. A eso de las doce sonó la puerta, el padre de Juan entró a los pocos minutos – Muchachos buenas noches. Caramba y este par de delincuentes de cuando acá me traen chicas tan simpáticas – Dijo el padre de Juan mirando fijamente a las dos chiquillas que podrían ser sus hijas mientras estas sonreían coquetamente. Se notaba que venía con unas copas encima y que estaba desvistiendo a las chicas con los ojos.
- Es nuestro día de suerte pues mister. – Le dijo Giordi.
- Y ustedes chicas lindas, ¿qué hacen con un par de guanacos como estos?, deberían estar con hombres de verdad.
- No se preocupe señor. Si quiere los dejamos y nos vamos con usted – Le respondió Carla muy coqueta ella.
- Sigan nomás muchachos. Y ojalá que mas seguido traigan a esta casa chicas tan simpáticas – El padre de Juan se acercó donde ambas chicas y se despidió con un beso. Luego se retiró.
- Es buena onda tu viejo – Le dijo Annie - ¿Sabe que te la pegas? – Le preguntó a Joan.
- ¿Mi viejo buena onda?. Lo que pasa es que es un pulseador de primera, cinco minutos mas y ustedes perdían. Pero si pues, sabe todo lo que hago, siempre me pide que pare la mano pero a mi me da igual.
- Pues deberías hacerlo, un viejo así no siempre se consigue.
- Si, lo se – Por un momento Joan se sintió como el único que no quisiera a sus padres. Para no llorar la barajo metiéndose unas cuantas líneas de cocaína.
Las horas avanzaban y los cuatro chicos estaban por demás alcoholizados; Giordi no perdía el tiempo con Annie y Carla esperaba una reacción similar de parte de Juan. El estaba demasiado armado para intentar aplicar con la chica; Repentinamente sonó el celular de Juan, era Jessi y estaba llorando.
- Juan, te necesito puedes venir a buscarme estoy en Miraflores. Algo horrible me pasó. Estaba con un grupo de amigos y un pata que no era del grupo intentó sobrepasarse conmigo. Me siento mal, estoy asustada. Nos han botado de la disco. Por favor quiero que estés aquí a mi lado.
- Osea que tu has sido tan puta como para dejarte manosear por el pata ese - Le increpó Juan con un tono de odio - Yo no voy en ayuda de perras - La palabras no salían de su corazón, todo era producto de la cantidad de cocaína que se había metido. - Ahora si quieres te busco y de ahí nos vamos para un hostal ¿qué dices?.
- Vete al diablo - Le dijo ella mientras lloraba con mas fuerzas - Te vas a quedar solo vas a ver, vete al diablo y no me busques mas.
Juan estaba rayado. Lo miró a Giordi - Ya carajo váyanse a cachar a un telo. Ah Giordi llévate a tu amiga la mala imitación de aeromoza.
- Brother que te pasa, tranquilo.
Juan se puso a llorar - Por favor quiero estar solo - imploraba.
- Puta brother ya no jales te estas volviendo loco - Le dijo Giordi abandonando el lugar.
Juan subió las escaleras tropezándose mas de una vez en el camino. Tocó lentamente la puerta de la alcoba de su padre. Este no abrió nunca. Se quedó dormido ahí en la entrada del cuarto de papá, quien a la mañana siguiente lo miró con lástima a su hijo y lo ayudó a levantarse para dejarlo tirado en su cama - Su padre nunca le preguntó nada sobre lo que había sucedido.
Al levantarse se encontraba en un conflicto existencial terrible: el actuar siempre con maldad y libido en la sangre o ser el chico mas tierno y noble que pudiera existir.
Optó por alejarse de la gente por un tiempo, quiso experimentar lo que es estar solo. Sin embargo esa soledad lo llevaba aún mas cerca del desequilibrio. Se estaba volviendo loco. Empezó a no bañarse, su cuarto hecho un chiquero, no salía de sus cuatro paredes y no quería recibir a nadie ni a Adriana, ni a Giordi, quería dejar de existir, desaparecer el mismo.
- Puta, por mi normal. Mientras que las chicas no se espanten y se larguen - Dijo Juan como dándole igual si las chicas se quedaran o se fueran.
- Por mi no hay problema – Dijo Carla. Era rubia, de ojos celestes y precioso cuerpo.
- Mejor, así invitan – Añadió Annie. Ella era delgada y de cabello corto color azabache con una carita única de joya.
- No sabía que la gente de LAN se la pegara – Dijo Juan en tono sarcástico.
Todos se echaron a reír pues para ese instante Giordi ya le había confesado que sus dos amigas no trabajaban para la aerolínea, solo que últimamente lo había visto bien aburrido y medio autista por lo que optó engañarle para que no hubiera negativa a su propuesta.
El tiempo avanzaba y los cuatro aspiraban cocaína como locos. A eso de las doce sonó la puerta, el padre de Juan entró a los pocos minutos – Muchachos buenas noches. Caramba y este par de delincuentes de cuando acá me traen chicas tan simpáticas – Dijo el padre de Juan mirando fijamente a las dos chiquillas que podrían ser sus hijas mientras estas sonreían coquetamente. Se notaba que venía con unas copas encima y que estaba desvistiendo a las chicas con los ojos.
- Es nuestro día de suerte pues mister. – Le dijo Giordi.
- Y ustedes chicas lindas, ¿qué hacen con un par de guanacos como estos?, deberían estar con hombres de verdad.
- No se preocupe señor. Si quiere los dejamos y nos vamos con usted – Le respondió Carla muy coqueta ella.
- Sigan nomás muchachos. Y ojalá que mas seguido traigan a esta casa chicas tan simpáticas – El padre de Juan se acercó donde ambas chicas y se despidió con un beso. Luego se retiró.
- Es buena onda tu viejo – Le dijo Annie - ¿Sabe que te la pegas? – Le preguntó a Joan.
- ¿Mi viejo buena onda?. Lo que pasa es que es un pulseador de primera, cinco minutos mas y ustedes perdían. Pero si pues, sabe todo lo que hago, siempre me pide que pare la mano pero a mi me da igual.
- Pues deberías hacerlo, un viejo así no siempre se consigue.
- Si, lo se – Por un momento Joan se sintió como el único que no quisiera a sus padres. Para no llorar la barajo metiéndose unas cuantas líneas de cocaína.
Las horas avanzaban y los cuatro chicos estaban por demás alcoholizados; Giordi no perdía el tiempo con Annie y Carla esperaba una reacción similar de parte de Juan. El estaba demasiado armado para intentar aplicar con la chica; Repentinamente sonó el celular de Juan, era Jessi y estaba llorando.
- Juan, te necesito puedes venir a buscarme estoy en Miraflores. Algo horrible me pasó. Estaba con un grupo de amigos y un pata que no era del grupo intentó sobrepasarse conmigo. Me siento mal, estoy asustada. Nos han botado de la disco. Por favor quiero que estés aquí a mi lado.
- Osea que tu has sido tan puta como para dejarte manosear por el pata ese - Le increpó Juan con un tono de odio - Yo no voy en ayuda de perras - La palabras no salían de su corazón, todo era producto de la cantidad de cocaína que se había metido. - Ahora si quieres te busco y de ahí nos vamos para un hostal ¿qué dices?.
- Vete al diablo - Le dijo ella mientras lloraba con mas fuerzas - Te vas a quedar solo vas a ver, vete al diablo y no me busques mas.
Juan estaba rayado. Lo miró a Giordi - Ya carajo váyanse a cachar a un telo. Ah Giordi llévate a tu amiga la mala imitación de aeromoza.
- Brother que te pasa, tranquilo.
Juan se puso a llorar - Por favor quiero estar solo - imploraba.
- Puta brother ya no jales te estas volviendo loco - Le dijo Giordi abandonando el lugar.
Juan subió las escaleras tropezándose mas de una vez en el camino. Tocó lentamente la puerta de la alcoba de su padre. Este no abrió nunca. Se quedó dormido ahí en la entrada del cuarto de papá, quien a la mañana siguiente lo miró con lástima a su hijo y lo ayudó a levantarse para dejarlo tirado en su cama - Su padre nunca le preguntó nada sobre lo que había sucedido.
Al levantarse se encontraba en un conflicto existencial terrible: el actuar siempre con maldad y libido en la sangre o ser el chico mas tierno y noble que pudiera existir.
Optó por alejarse de la gente por un tiempo, quiso experimentar lo que es estar solo. Sin embargo esa soledad lo llevaba aún mas cerca del desequilibrio. Se estaba volviendo loco. Empezó a no bañarse, su cuarto hecho un chiquero, no salía de sus cuatro paredes y no quería recibir a nadie ni a Adriana, ni a Giordi, quería dejar de existir, desaparecer el mismo.
Un mes después y mucha cocaína de por medio lo hicieron reaparecer, mas ya nada era lo mismo. El quería estar muerto.


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