viernes, 14 de noviembre de 2008

19) Punto Final


Aquella tarde llovió como nunca. Solo cinco personas orando frente al ataúd. Juan estaba en silencio, estaba casi petrificado mirando como segundo tras segundo iba bajando la caja de madera que protegia a su amada. Frente suyo estaba el padre de Jenny, quien tenía puesto unos anteojos ahumados que impedían se observara su cara de impotencia.

El sacerdote dio su bendición y todo quedó en silencio. Juan se acercó al ataúd sin importarle quien lo mirara. Le dio un beso a la lapida y se fue a su automóvil. Estaba a punto de marcharse cuando fue detenido por el padre de Jenny - Solo quiero que sepas que tu no tuviste la culpa de nada, y si realmente la amas aún estas a tiempo. Cambia de vida si quiera por ella, no te dejes ganar tu eres mas fuerte que todos tus problemas juntos, si no pronto voy a tener que ver nuevamente esta escena.

Juan se quedó sorprendido pues jamás se llevó bien con el padre de Jenny. Asintió con la cabeza, prendió un cigarrillo e inicio el viaje de regreso a su casa. Al llegar entra en silencio por la puerta principal. Ahí esta su padre, su madre y también su hermana. Lo esperaban en la sala, pero el ni les dirige la mirada y va de frente a su cuarto. Cierra con llave y comienza a romper uno por uno los recuerdos que le quedaban de Jenny, abre sus cajones y saca todas sus cosas. Las mete en un par de mochilas un poco grandes y baja ya con todo su equipaje.

Su madre lo observa y le da su bendición, su hermana lo besa en la mejilla. Su padre como nunca llora abrazándolo, pensando en que parte de la culpa la tuvo el por querer formar un hijo a su molde, por no dejarlo ser. La puerta se cierra y Juan sale caminando por en medio del inmenso jardín. Se detiene un momento, es la primera vez que el aroma del aire le sabe a libertad. Una paloma blanca se detiene a sus pies, el se le queda mirando y luego la espanta con un gesto brusco mientras que prosigue su camino.
Llega a La Punta, el camino a sido largo pero el ni lo ha sentido. Camina por el muelle y divisa su objetivo. Habla con la guardianía y pasa. La madre de Jenny le permitió quedarse por unos días en el velero de la familia. Entra y tira su mochila, se hecha en un sleeping bag, todo sigue intacto como antes. Recuerda. Empiezan nuevamente los recuerdos, aquella buena época que vivió con su gran amor y se lamenta no haberla aprovechado el doble. Acaba de despertar del sueño en el que siempre vivió, y se da cuenta que ni el dinero, ni las relaciones ni el poder significan todo.
Sale a la punta del velero y observa el atardecer, esta tranquilo todo, respira fuertemente para sentir con todo la brisa marina.

Llora un poco y coge un papel. Solo le queda escribir: “Es difícil creer que tienes todo, pero pregúntate, ¿de qué te sirvió todo eso?. Tu corazón siempre sufrió aunque tu por fuera eras tan duro, ¿por qué no aceptaste que tu alma se estaba destrozando?. Tu nunca descubriste la verdad, la verdad siempre saltó a tu vista dándote dolor cada día mas. Por cada minuto de tu vida a alguien tu dañabas y ahora todo ha dado un giro y tu botas mil lágrimas. Tu problema fue que le tenías miedo a la verdad, miedo de caer y no levantarte, miedo de que tu sueño se volviera en pesadilla, miedo de vivir la realidad. Eso siempre estuvo mal. Si querías llorar lo hubieras hecho, si querías reír también. Ahora ya es muy tarde”

No se que pasó con el luego de estar en ese lugar. Algunos dicen que murió a los días, otros que se fue lejos siguiendo su sueño de mochilear por el mundo. Lo único que si es cierto es que tu vida necesitaba mucho antes tener un punto final.

Pienso en ti mi alma gemela y sonrío. Se que es lo que debes estar haciendo. Por lo menos yo te acompaño desde este mi lugar con el pensamiento, y un libro. Al fin y al cabo, y si bien no aparecí en ningún pasaje extraordinario de tu vida fue porque yo siempre fui tu otro yo, el que tus padres quisieron que seas, el que Giordi detestó, el que Adriana amo mas, con el que Jenny jamás hubiera muerto.

Pero se también alma gemela que este mundo me da tanto miedo como a ti, porque cada día aparece un problema nuevo en mi vida, una chica nueva, dinero, drogas, sexo o alcohol, que se yo, cosas que como tu quiero librármelas pronto para poder vivir también mi sueño. La batalla aun es larga y muy dura, la única diferencia es que yo aún no estoy rendido.

18) Por Siempre



El día avanza y la marea esta calmada. Jenny entra a su cuarto y ve que esta sola, tan sola como Juan le decía que se sentía en su ausencia. Piensa y no sabe que es lo que le sucede. Ella lo quiere, pero sabe realmente para que volvió a Lima. Solo quiso ir allí para despedirse de sus seres queridos.

Ella esta ahí parada en su cuarto, ve el único cuadro del recuerdo que quedó de estar con Juan, luego de la última pelea. Coge el teléfono y lo llama – Ven amor, te tengo una sorpresa. – Joan la escucha de lo mas normal, no sabe por la depresión que pasa ella. Ella piensa y se pone a llorar, ya había pasado mas de un mes desde que llegara a Lima y ni una sola vez habían hecho el amor.

Ella se da cuenta que el no la desea como mujer, o puede que este equivocada y tan solo es el temor que el tiene de hacerle algún daño. Ella piensa que nunca podrá darle hijos ni a el ni a ningún otro hombre. Las fuerzas se le acaban y tan solo quiere terminar.

Adriana tampoco está cerca para ayudarla. Se fue a Europa de la nada para saludar a su papá y de paso para ir a donde Giordi. Ella lo comprende, pero se siente como si fuera un estorbo para todos los que están a su alrededor. Juan dejó la Universidad o mejor dicho lo botaron, y solo le dijo que desaparecería por buen tiempo de Lima que lo asfixiaba. Le propuso irse con ella lejos de todos y cuidarla y disfrutar cada instante del resto de vida. Pero ella ya no quería luchar mas. No quería ir con Juan sintiéndose un estorbo. Quería que el se olvide de ella y que reinicie su vida sea en Lima la horrible o en la linda Europa.

No aguanta mas. Entra al baño y encuentra un frasco con calmantes, lo abre con calma y empieza a ingerir una por una las pastillas en su organismo, un poco de agua y cae desvanecida en su cama mientras que siente como su espíritu sale de su cuerpo y se eleva a los cielos.
Juan llega y encuentra todo muy tranquilo. La llama y no responde. Sube al cuarto corriendo como presintiendo el desenlace que se venía. Entra al cuarto y se queda frío ante esa escena. Su amada tirada en la cama sin respiración, ni pulso ni nada. Llama a Alerta Médica. Los médicos llegan muy tarde. Ella ya está lejos.