
El nuevo BMW de papá va a toda velocidad. Juan está manejando como loco. No tiene brevete ni la tarjeta de propiedad. Se dirige a Costa Linda, hay una fiesta de la Universidad. Entran al circuito de playas. Con el va Giordi. Han fumado demasiada marihuana. Llegan al lugar, ven a la gente y desisten entrar – Mejor hacemos piques por la playa mientras aspiramos nuestra rica vitamina – Le dice Giordi. Juan acepta y acelera con todo haciendo chillar las llantas de su vehículo. Les encanta la adrenalina.
Dan vueltas por todas la Costa Verde a la par que fuman un wiro. Se le cierran los ojos y ahora los abre. Se mete en sentido contrario y ya nada puede hacer. Choca contra uno de los cerros. Cae sobre el timón, el airbag no sirve de mucho, un fuerte ruido y el cierra los ojos.
Los vuelve a abrir. Ahora ve a médicos curándole una herida en su cabeza. Su ropa está manchada de sangre, a su lado esta su madre llorando. Ella se ha dado cuenta que su hijo esta drogado, por un momento el piensa que de repente es que ha matado a alguien. El miedo le invade, quiere pararse de esa camilla y salir corriendo. No encuentra a Giordi, de repente y su amigo es el que ha muerto, mejor es cerrar los ojos de nuevo.
Siente un rayo de sol chocas con su rostro, ya es de día y su padre está frente a el diciéndole que se largue, que no lo quería ver. El esta en silencio pero actúa sin pensarlo dos veces, coge un poco de dinero y sale corriendo no sabiendo cuando volverá. A los dos días vuelve a casa, una vez mas su padre lo ha perdonado.


2 comentarios:
nuestros actos a veces nos cambian...
otras veces no!
Es cierto eso amigo mio... Yo ya aprendi la leccion
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